El Doctor Gerardo Florez enumera en el vídeo los factores que se tienen que tener en cuenta respecto a las sustancias tóxicas en psiquiatría y su peligrosidad.
A la hora de valorar la peligrosidad de las distintas sustancias tóxicas en psiquiatría que en estos momentos se consumen, son varios los factores que deben tenerse en cuenta.
La cara opuesta de la tolerancia y de la dependencia es el síndrome de abstinencia. Es decir, cuando la persona deja de consumir o reduce las cantidades que consume de forma abrupta, surge un cuadro que es inverso a la intoxicación y que tiene que ver directamente con el nivel de tolerancia. En este caso, en nuestro medio, el alcohol con un riesgo de un cuadro grave que puede ser incluso mortal, como es el “delirium tremens”, hasta en un 5% de los pacientes que presentan este cuadro tienen un riesgo de morir, sería el principal tóxico. Es un factor de riesgo importante cuando la persona presenta temblores matutinos que combate bebiendo cantidades importantes de alcohol.
Otras sustancias que tienen un síndrome de abstinencia también importante y conocido es la heroína y otros derivados mórficos. Es un cuadro muy desagradable con dolores, diarrea, sudoración y que lleva al sujeto a tener gran deseo de consumo, son menos peligrosos pero si de gran intensidad y requieren tratamiento.
Después estaría la adicción, la adicción es el deseo de seguir consumiendo la sustancia a pesar de los efectos perniciosos del consumo. Es algo diferente a la tolerancia y a la dependencia y aquí encontramos sustancias con un alto nivel adictivo y que también generan mucha tolerancia y dependencia como es la heroína, pero otras que tienen un alto potencial adictivo aunque generan menos tolerancia y menos dependencia como es el caso de la cocaína. Mientras que agentes como el alcohol, tendrían alta tolerancia y dependencia pero menos adicción. Es decir, el número de sujetos que pierden el control a la hora de consumir alcohol, es un porcentaje menor que si lo comparamos con la cocaína y con la heroína.
Otras sustancias que también debemos recordar que tienen un potencial adictivo, son los agentes cannabinoides, es decir, el hachís, la marihuana y sus derivados. Finalmente habría que considerar los efectos físicos del consumo a largo plazo donde alcohol y nicotina son los agentes, o alcohol y tabaco, son los agentes que más consecuencias nocivas y desagradables traen para el consumidor a largo plazo, pero habría que tener en cuenta que aquellas sustancias que se consuman utilizando una vía intravenosa, utilizando una jeringuilla, también traen consigo el riesgo de transmitir enfermedades infectocontagiosas como puede ser la hepatitis C o el VIH y también traen un riesgo.
Y ya finalmente el riesgo de aparición de enfermedades psiquiátricas, donde alcohol y cocaína serían los agentes o serían los tóxicos que con más frecuencia producen trastornos psiquiátricos. En el caso del alcohol, deterioro cognitivo y cuadros depresivos en el caso de la cocaína, deterioro cognitivo también y trastornos psicóticos. A veces episodios psicóticos relacionados con el consumo o episodios psicóticos inducidos en quien tiene predisposición a padecerlos.
En este campo, recordar también que el cannabis es un agente que precipita en quien tiene una predisposición episodios psicóticos. Por lo tanto y resumiendo, los factores a considerar cuando se intenta establecer el peligro que representa cada agente tóxico incluirían, como hemos dicho, sobredosificación y potencia, tolerancia y dependencia, adicción, efectos físicos sobre el consumo crónico y efectos psiquiátricos o psicológicos en el consumo crónico.