El tratamiento psicológico con terapia dialéctica durante aproximadamente un año “responde bastante bien” con pacientes que sufren Trastorno de Personalidad Límite (TPL), de acuerdo con la psicóloga sanitaria especialista en psicopatología y salud, Maribel Alonso que coordina un curso de la UNED sobre la patología. El trastorno afecta en mayor medida a mujeres que a hombres, concretamente, a 3 mujeres por cada hombre, según informa Alonso, que apunta que sólo en casos extremos se requiere ingresar a los pacientes en centros 24 horas como la Unidad de Trastornos de la Personalidad PREVI, referente en tratamientos de este tipo.

Sin embargo, Alonso reitera que en la mayoría de casos la terapia dialéctica acompañada del correspondiente tratamiento farmacológico sintomático adecuado es suficiente para que el paciente pueda llevar una vida normal. Es decir, el tratamiento básico con un seguimiento psicológico adecuado y la prescripción de los medicamentos adaptados a los síntomas de cada paciente, en caso de que el enfermo lo necesite. Los pacientes que sufren este trastorno se caracterizan por un instinto suicida o la tendencia a la autolesión. El TPL produce la desregulación de la identidad y la desregularización conductual, se sienten perdidos y no saben quiénes son. Eso les lleva a adoptar conductas peligrosas como el suicidio, advierte la psicóloga Maribel Alonso.

Otros de los síntomas de esta enfermedad mental son la desregulación emocional y cognitiva, pues los pacientes pierden el control de sus emociones y perciben el mundo de una manera más amenazante, razón por la que son más reactivos ante su entorno. A pesar de ello, Alonso insiste en que no se trata de pacientes agresivos, ya que “no tienen maldad, son personas que sufren mucho a causa de esta enfermedad”. Por eso, alienta a aquellos que descubran alguno de los síntomas mencionados en personas de su entorno se dirijan a los especialistas pertinentes, ya que en ocasiones los familiares “con el deseo de que no pase nada, minimizan la situación”, afirma Alonso, que añade que puede tener un desenlace peor.

Además, Alonso recuerda que los enfermos con Trastorno de Personalidad Límite son conocidos por su tendencia suicida y advierte que “sus amenazas no han de tomarse a baladí, pueden cumplirlas, un 10% consigue suicidarse”. Por esta razón, es tan importante el seguimiento familiar, indica la psicóloga sanitaria. “Ante cualquier amenaza, los familiares deberían dirigirse al centro de urgencias de salud mental más próximo”, concluye la experta en declaraciones a El Mundo.