La terapia electroconvulsiva es una técnica que se ha modernizado notablemente en los últimos años, y que consiste en la aplicación de una carga eléctrica en la zona frontal de la cabeza, bajo anestesia general. También se utilizan relajantes musculares para evitar que el paciente tiemble. Se necesitan entre seis y doce sesiones para controlar los síntomas, pero habitualmente a la tercera o cuarta sesión el paciente comienza a notar mejoría clínica, y la técnica se puede utilizar con el paciente ingresado o de forma ambulatoria.

¿Por qué es efectiva la térapia electroconvulsiva?

Sabemos que produce una serie de cambios en hormonas y moléculas que producen mejoría de los síntomas. Como efectos secundarios, el dolor de cabeza –que suele ser leve- remite con analgésicos como el paracetamol. En casi la mitad de los pacientes se presentan problemas de memoria tras el tratamiento, problemas que suelen remitir espontáneamente. Lo más importante es que este tratamiento es útil y eficaz, sobre todo en pacientes con depresiones graves, esquizofrenias resistentes y pacientes con trastorno bipolar y recaídas muy frecuentes.