Hablamos de la terapia electroconvulsiva  en dos trastornos primordiales que son la esquizofrenia y el trastorno bipolar.
En la esquizofrenia la terapia electroconvulsiva se relega a los casos que son resistentes, es decir, que después de haber probado varios tipos de tratamiento antipsicótico, incluyendo la clozapina, existe sintomatología residual o no tenemos mejoría.En ocasiones el uso de la terapia electroconvulsiva mejora en parte o en la totalidad la clínica residual de la esquizofrenia, recordando que es un tratamiento seguro, bastante inocuo, que se realiza con todas las medidas de seguridad y está indicado en todos los tratamientos de la esquizofrenia resistente o refractaria al tratamiento habitual.

Es recomendable y es un signo de buena práctica clínica el uso de la terapia electroconvulsiva en la esquizofrenia, una vez que han fracasado otro tipo de tratamientos habituales.

En el caso del trastorno bipolar, la indicación a veces es directa, sobretodo cuando la depresión es grave, severa y hay sintomatología somática que desaconseja el uso de antidepresivos, es un tratamiento eficaz y de primera elección cuando se ha demostrado que otro tratamiento no ha dado los resultados esperados.
En el caso de la manía también está indicado. Cuando necesitamos hacer tratamientos a altas dosis y no conseguimos la eutimia de otra manera, la terapia electroconvulsiva  es de plena indicación y tremendamente eficaz, dando muy buenos resultados. Suele tener menos efectos secundarios que dosis altas de antipsicóticos, benzodiazepinas o dosis altas de eutimizantes. Recordar que es un tratamiento tanto en la depresión como en la manía para el episodio agudo. También en casos que ha demostrado eficacia en episodios depresivos como de manía que no responden a los tratamientos habituales, se puede indicar el tratamiento de mantenimiento de trastorno bipolar con sesiones quincenales, mensuales e incluso bimensuales que suelen ser, en el riesgo/beneficio del tratamiento,  muy superiores al tratamiento psicofarmacéutico.