Yo quiero hablar del estigma. El estigma es algo que afecta a la enfermedad mental, por supuesto a los enfermos, y que tiene que ver con un prejuicio, con un estimación injusta y perjudicial que desde hace años se hace respecto a lo que supone tener una enfermedad mental.

El estigma hace que cuando una persona entra dentro de este estereotipo negativo, ya solo se le mide de una forma peyorativa. Un ejemplo, pues el racismo. Cuando alguien es un gitano, ya no importa que sea diputado, que sea abogado, que sea una excelente persona o que sea un pastor evangélico. Simplemente es un gitano. Y como tal, pues puede ser mentiroso, puede robar, puede ser una persona en último término no fiable. Pues exactamente igual es el estigma que afecta a los enfermos mentales. Claro, si cogemos a una persona culta, uno cualquiera de nosotros y nos preguntan, pues podemos decir la realidad. Que es que estar enfermo de la mente no es muy distinto, al contrario, es exactamente igual que tener una enfermedad cualquiera. Y por tanto no habría que discriminar negativamente a los enfermos mentales. Pero cuando pasamos de lo racional a un aspecto práctico, a un aspecto emocional, a un aspecto cercano, desgraciadamente vemos como comunidades de vecinos se manifiestan para que no pongan un dispensario de salud mental en el edificio en el que viven. Vemos igualmente como una persona que sabe que el novio o la novia de su hija de su hijo, han padecido una enfermedad, inmediatamente recomiendan que romper esa relación. Y no digamos nada si hay que dar trabajo a un enfermo mental.

Los medios de comunicación tienen también un papel importante ya que se destacan aquellas noticias que son más tristes, más anecdóticas y más excepcionales dentro de la enfermedad mental: sucesos a veces inexplicables, que tienen el atractivo de lo insólito, pero que no son para nada la norma. Los enfermos mentales no son violentos, no son peligrosos, no son impredecibles. Necesitamos que la sociedad en este sentido haga una autocrítica, cambie y apoye al enfermo mental como una persona que sufre, como una persona que tiene curación, la misma que pueda tener cualquier otro enfermo en la patología, y que por tanto puede restituirse dentro de la sociedad y como persona.

Un tema que me parece a mí muy importante en cuanto a la información que debemos aportar a las personas afectadas por un trastorno psiquiátrico, por una enfermedad mental y a sus familiares, yo creo que es el tema del consumo o del efecto del uso de sustancias tóxicas.

Y nos referimos sobretodo al alcohol y a drogas de abuso como pueden ser el cannabis, cocaína, anfetaminas, heroína también, etc. Quizá, por la frecuencia del consumo las mas importantes sean hoy en día el alcohol, el cannabis –los porros- y las anfetaminas, que generalmente se consumen en forma de lo que se denomina en la calle “speed”.

Entonces muchas veces los pacientes, la población en general, plantean que el consumo de estas sustancias es muy elevado y sin embargo la mayor parte de las personas que las consumen no sufren enfermedades o trastornos psiquiátricos derivados de ellos. Sin embargo, si analizamos ya no la presencia de un trastorno psiquiátrico, sino los efectos perniciosos del abusos de esas sustancias, se observa que el efecto es muy evidente, sobretodo con consumos mantenidos en el tiempo.

Y después nadie tiene duda de la relación directa causal entre el consumo, sobretodo de sustancias estimulantes y de cannabis, con el desarrollo de trastornos psiquiátricos que por lo general son graves y en concreto el que más se asocia a ellos es la esquizofrenia, que de sobras son conocidas las complicaciones que conlleva a lo largo del tiempo.