El Institut Pere Mata coordina un trabajo de investigación pionero del trastorno bipolar, en el que participan el Hospital Clínic de Barcelona y la Fundación Hermanas Hospitalarias (Fidmag). En esta alianza de los tres centros hospitalarios, un equipo conjunto de cerca de una cincuentena de investigadores quiere realizar un estudio genético para analizar la relación entre la mielina -la sustancia blanca del cerebro- y la gravedad de esta enfermedad psiquiátrica grave, y qué papel juega un gen en concreto, el DDR1.

Es la primera vez que se estudia la influencia de este gen en el trastorno bipolar. Para llevar a cabo la investigación, se necesitan 600 personas de entre 18 y 55 años, 300 pacientes y 300 voluntarios sanos,. La cantidad de la muestra, el trabajo exhaustivo -se estiman tres años de estudio- y las pruebas tan especializadas dan al proyecto una dimensión poco habitual. El Pere Mata hace un llamamiento a la participación para poder investigar y poner luz sobre una enfermedad que padecen más de 100.000 personas en Catalunya.

El trabajo, denominado BipoGent, combinará técnicas de genética, de neuroimagen y de pruebas neuropsicológicas y de evaluación de funcionamiento y manejo psicosocial de los 600 voluntarios. Los investigadores del Instituto Pere Mata ya descubrieron que el gen DDR1 se halla en la mielina del cerebro -una capa muy rica en grasas que mejora las comunicaciones entre las neuronas-, tiene diferentes variantes y que algunas de ellas son más frecuentes en personas que padecen esquizofrenia. La hipótesis es ahora que este gen también esté implicado en el transtorno bipolar, una enfermedad psiquiátrica grave que afecta a los mecanismos que regulan el estado de ánimo.

Se considera una enfermedad crónica y aunque se desconocen sus causas, está demostrado que tiene una importante base genética, combinada con factores como el estrés o los acontecimientos vitales. A los voluntarios se les practicarán pruebas clínicas y neuropsicológicas con la ayuda de un psiquiatra y de un psicólogo mediante encuestas y pruebas con un ordenador que miden, entre otros, el estado clínico y la memoria, la atención, la función ejecutiva o el lenguaje. También incluye una extracción de sangre para el estudio genético y una resonancia magnética craneal para hacer el estudio de neuroimagen, con una duración máxima aproximada de una hora, en la Fundación Pasqual Maragall de Barcelona.