El problema fundamental en este momento es que realmente se está sobrediagnosticando el problema del trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).

Las causas de este sobrediagnóstico son múltiples pero fundamentalmente se debe a que los criterios que definen al trastorno son excesivamente amplios y por lo tanto son comunes con un buen número de otras patologías, eso produce un problema de discriminación importante, que por una parte es positivo, en el sentido de la mejoría en la identificación del trastorno, pero trae problemas de sobreinclusión generando problemas de cara al tratamiento.

La parte que viene derivada de este problema del sobrediagnóstico es el hecho que se tiende a sobretratar a una gran cantidad de pacientes para los cuáles la especificidad de este tratamiento no solamente no es aconsejable, sino que puede generar múltiples problemas por efectos secundarios derivados.

Si hablamos por ejemplo de la posibilidad de que este sobrediagnóstico esté unido a diagnósticos como el trastorno límite de la personalidad, generará muchos más problemas de los que va a pretender evitar.