Tener una alimentación saludable ayuda a generar resistencia y protección a enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer y párkinson. Así lo ha demostrado una investigación realizada por la Universidad de Guadalajara. Es recomendable anotar qué alimentos tienen nutrientes beneficiosos y cuáles son críticos para una vida saludable.

En los pacientes con enfermedades neurodegenerativas, una alimentación saludable ayudaría a que sea más eficiente el tratamiento farmacológico y a que tengan una mejor calidad de vida. Estos consejos también sirven para aquellos que todavía no lo padezcan, porque contribuye de igual manera a fortalecer el proceso cognitivo.

“Aunque no hay cura para estas enfermedades, existen evidencias científicas que demuestran que algunos tipos de nutrientes tienen un efecto protector”, ha declarado Mónica Navarro, la especialista en Ciencias Biomédicas.

En el caso de la memoria, la especialista aclaró que “no es que la recuperen totalmente pero no la va a perder tan rápido”, lo que hace que el paciente pueda interaccionar con sus familiares de una manera más asertiva y saludable.

Los nutrientes que generan protección hacia la neurodegeneración son los antioxidantes, la vitamina C, A y E, ácido fólico, el omega 3 y aquellos que proveen los vegetales, especialmente los verdes. No solo hay que tener en cuenta los componentes de la comida, sino que es importante incorporar unos hábitos a la rutina.

Conviene hidratarse a lo largo del día, ya que el agua promueve la absorción y metabolización de esos nutrientes. También se recomienda consumir una alimentación casera, “más natural” y evitar el consumo de alimentos procesados industrialmente y con alto contenido de añadidos.

Navarro definió al término “nutrientes críticos” como aquellos que son los más perjudiciales para este tipo de enfermedades por su alto contenido en sal, grasas saturadas y azúcares. La retirada progresiva de estos alimentos contribuye a mejorar el estado anímico.

Durante la investigación se ha demostrado que los pacientes que consumen, por ejemplo, alimentos que no les nutren suelen sentirse más cansados o promueven conductas de agresividad, lo que provoca que detonen más rápido, y hacia una fase más crónica, su enfermedad.

La académica expuso que la alimentación saludable tiene efectos positivos no sólo en el caso de alzhéimer y Párkinson, sino también con otras enfermedades neurodegenerativas como la de Huntington, esclerosis múltiple y demencias.

Navarro concluyó que la neurodegeneración “es un grave problema de salud” del que cada vez hay más casos y al ser “multifactorial” es necesario intervenir también desde el cuidado del cuerpo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) existen más de 100 tipos de enfermedades neurodegenerativas que afectan el sistema nervioso y causan desgaste progresivo de neuronas en ciertas áreas del cerebro.

“Si conocemos un poco más la historia clínica y también evaluamos los alimentos o los hábitos que tiene el paciente, podremos intervenir de una manera más oportuna”, apuntó. Entre este tipo de enfermedades se destaca el alzhéimer como la forma más común de demencia, con más de 30 millones de personas en el mundo que la padecen, cifra que se duplica cada cinco años.