Un equipo de investigadores del MIT ha dado con un área del cerebro que controla las reacciones pesimistas gracias a un experimento con macacos a través de estimulaciones artificiales. Los expertos aseguran que los pensamientos persistentes que conducen a decisiones negativas pueden ser síntomas de trastornos de ánimo y ansiedad.

Según un estudio llevado a cabo por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), el conocido como núcleo caudado podría ser el área encargada de inducir los pensamientos o reacciones negativas, tal y como se ha deducido tras realizar varias pruebas con animales.

La investigación, publicada en la revista científica Neuron, reveló que en los experimentos, los macacos adquirían reacciones pesimistas al estimular el núcleo caudado con una pequeña descarga eléctrica en el momento en el que el animal tenía que decantarse entre dos ofertas propuestas por los expertos: una recompensa (un zumo) o una experiencia desagradable (una ráfaga de aire en la cara).

Tras la estimulación ejercida en esa zona del cerebro, científicos del MIT comprobaron que aumentaban los casos de primates que se decidían por la segunda opción. “Descubrimos que esta microestimulación inducía elecciones irracionalmente repetitivas con evaluaciones negativas”, explican.

Ahora, el estudio pretende aplicarse a los seres humanos para verificar si se inclinan también por la opción más negativa. “Estamos tan delicadamente equilibrados que solo con ‘desconectar’ un poco el sistema puede cambiar rápidamente el comportamiento”, destaca la investigadora Ann Gabryel.

Asimismo, autores del estudio han informado de que los “pensamientos persistentes”, aquellos que dan lugar a  “decisiones irracionalmente pesimistas y repetitivas”, suelen ser “síntomas de trastornos del estado de ánimo y la ansiedad”.