Experto de la Cátedra de Investigación del Sueño de la UGR-Lo Monaco han señalado que las alteraciones del sueño pueden ser una consecuencia de trastornos psicológicos, biológicos o ambientales, y origen de problemas anímicos, en su mayoría, depresivos y ansiosos que se ven aumentados en el otoño. En España el consumo de ansiolíticos aumentó un 57,4 % en doce años según los últimos datos ofrecidos por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), y es mayor que en otros países como Alemania, Reino Unido y Estados Unidos.

Los expertos aconsejan que, en el caso de aquellos trastornos del sueño que tengan una causa psicológica como estados de ánimo depresivo o ansioso, es mejor que sean tratados por un psicólogo. Según datos ofrecidos por la Cátedra de Investigación del Sueño de la Universidad de Granada-Grupo Lo Monaco, alrededor del 80 % de las personas que sufren depresión se quejan de un deterioro tanto en la cantidad como en la calidad del sueño. Estas personas pasan la noche invadidos por pensamientos negativos, lo que influye en su vida diurna, que se ve afectada por una falta de descanso.

El psicólogo en este caso se centrará en el tratamiento de la depresión con pautas de conducta que puedan ayudar a la autoestima del paciente, la mejora de habilidades de afrontamiento y sentimiento de autoeficacia. Con la mejora de estos aspectos se podrán abordar los problemas de sueño de una manera más fácil, ha informado hoy la universidad. La ansiedad puede ocasionar un verdadero problema a la hora de conciliar el sueño, ya que se invade la mente con pensamientos que generan malestar e impiden dormir tranquilos.

Además, el miedo a no dormir produce una mayor activación que finalmente lleva a la consecución de lo temido: la ausencia de sueño y el cansancio posterior. El psicólogo en este caso podrá llevar a cabo un tratamiento con el paciente en el que utilice técnicas de relajación asociadas al sueño, relajación muscular y relajación en imaginación, y se podrá utilizar la parada de pensamiento como técnica clave para entrar con éxito en el sueño. El psicólogo podrá recomendar unas pautas para mejorar la higiene del sueño, con consejos útiles como acostarse y levantarse siempre a la misma hora y utilizar la cama únicamente cuando se sienta sueño.

El dormitorio tendrá que reunir unas características que favorezcan el sueño, la temperatura debe de ser agradable y el colchón adaptado a las características físicas. Unos malos hábitos de vida también representan un factor de riesgo para la aparición de trastornos del sueño, como una mala alimentación, la no realización de ejercicio físico y el consumo de sustancias excitantes.