El insomnio se ha convertido en una de la dolencias más mentales más expandidas. De hecho, ya ha sido identificada como la segunda enfermedad mental más frecuente en el mundo, con el 30% de la población habiendo experimentando dificultades para dormir.

Y si bien hay una idea de hábitos que pueden ayudar a evitarlo, los tratamientos disponibles no son lo suficientemente efectivos. En parte, porque se estima que en un 21-57% de los casos el insomnio es hereditario, y tiene mucho que ver con el modo de afrontar el estrés. Es por esto que científicos de diversas universidades europeas y compañías de datos genéticos se unieron para realizar el estudio más grande sobre insomnio hasta la fecha.

La investigación busca entender las causas inherentes del insomnio en 1.310.010 participantes. ¿Cómo recogieron esta cantidad masiva de datos? De acuerdo con el MIT Tech Review, el proyecto incluyó la obtención de información genética y médica recolectada del Biobanco del Reino Unido y de la compañía de pruebas de ADN del consumidor 23andMe.

El estudio comparó el ADN de personas enfermas y sanas, para comparar qué genes se encuentran en unos, y ausentes en otros. Así, los científicos lograron establecer que hay 956 genes relacionados con los desórdenes del sueño.

Además, los científicos demostraron que los axones de las neuronas, así como tejidos corticales y subcorticales tienen que ver con la aparición de la enfermedad. Las neuronas del hipotálamo y las espinosas medias estriatales también tendrían que ver.

“Encontramos una relación genética débil con otros rasgos del sueño, pero una fuerte correlación genética con rasgos psiquiátricos y metabólicos”, dicen los autores en su artículo.

Los genetistas señalaron que los genes relacionados con el insomnio que encontraron presentan similitudes con aquellos implicados en la aparición de la depresión y la ansiedad. Esto confirmaría los datos de un metaestudio de 2016: que por ejemplo, “el insomnio puede ser tanto causa como consecuencia de la depresión”.