El presidente de la Asociación Psiquiátrica Europea (EPA, por sus siglas en inglés) y del XXIV Congreso Europeo de Psiquiatría, Wolfgang Gaebel, ha avisado que los refugiados sufren hasta cinco veces más enfermedades mentales que el resto de la población, y ha destacado la necesidad de que los sistemas sanitarios europeos afronten esta nueva demanda de salud mental. Durante la presentación del XXIV Congreso, que se celebra estos días en Madrid, Gaebel ha informado de que esta población suele padecer trastornos de humor, ansiedad, somatización y estrés postraumático, como consecuencia de la situación a la que se tienen que enfrentar cuando abandonan sus países.

Y es que, estas personas acuden a Europa en condiciones precarias, se separan de sus familias y, además, no manejan el lenguaje. Esto hace que también sientan “miedo y vergüenza” a la hora de acceder a los servicios de salud, ya que “les cuesta” comunicarse y no cuentan con información suficiente sobre los derechos que tienen a la hora de usar los servicios públicos de salud. Pero, tal y como ha lamentado el presidente de la EPA, incluso cuando estos servicios están disponibles, se dan casos en los que no se les atiende debido a que el personal sanitario no está formado y los recursos de los que disponen son limitados.

Por ello, Gaebel ha destacado la necesidad de formar a los enfermeros y profesionales médicos en la atención a la salud mental de los refugiados y de que los gobiernos garanticen la atención psiquiátrica y psicológica a estos pacientes, tanto a corto como a largo plazo, con el fin de evitar que se originen trastornos mentales crónicos. “La atención psiquiátrica a los refugiados requiere planteamientos globales, un programa específico para atender a la nueva demanda de salud mental”, ha enfatizado el experto, para zanjar advirtiendo de que la “mala salud mental tiene un impacto económico significativo sobre los sistemas de salud y sobre la economía en general, con implicaciones negativas para el crecimiento económico y desarrollo social”.