En Escocia, desde octubre ya es oficial: los doctores pueden recetar viajes a la naturaleza, a entornos naturales, parques, bosques… para poder realizar las actividades del día a día disfrutando de lo que nos rodea, imprimiendo un ritmo diferente. Más allá de tratar las enfermedades mentales en sus diferentes niveles de la mejor manera, y con la menor farmacología posible, se busca también reducir la presión arterial alta, las enfermedades cardiovasculares, y la diabetes.

Una medida, la de recetar Naturaleza, que sirve también de alivio a la sanidad pública no sólo de las listas de espera, sino que ayuda a hacer que el escocés se dé cuenta de la importancia de tener unos hábitos de vida saludables, reducir los niveles de estrés, de ruido, incluso de la contaminación de las ciudades.

Entre los primeros resultados que han comprobado, es que tras 90 minutos el día en áreas boscosas, se reducía la depresión. Y pasar un día en un entorno natural mejoraba el sistema inmunológico, activando sobre todo la liberación de endorfinas, la relajación muscular, y las también llamadas proteínas anticáncer.

Unos beneficios que los japoneses llevan años disfrutando, llegando incluso ahora a poner de moda un término, abrazar árboles para sentir ese contacto, o el shinrin yoku, la filosofía que aboga por pasar tiempo en la naturaleza para tener un mejor estado de salud, físico y mental.

En Escocia, a los que no pueden salir a la naturaleza como se recomienda, han añadido otras medidas:

  • dar paseos con tu perro
  • meter las manos en la tierra
  • hacer collages de hojas
  • hacer un picnic
  • tumbarte a ver estrellas
  • disfrutar de las nubes y sus formas
  • dar de comer a los pájaros o las palomas en el parque, valen también los patos, cisnes… se trata de contemplar un ritmo de vida diferente y no pensar en lo que nos preocupa constantemente.