Un abrazo en un momento de estrés puede ayudarte a aliviar tus angustias. Un simple gesto que podría contribuir a mejorar de manera casi instantánea los niveles de bienestar físico y psicológico de cualquier persona. Así lo demuestra una nueva investigación publicada en la revista Plos One en la que se apunta a una correlación entre estos gestos de afecto y la mejora del estado de ánimo.

Para este nuevo estudio, liderado por la Carnegie Mellon University (Pittsburgh, Estados Unidos), los investigadores han entrevistado a 404 hombres y mujeres durante 14 días seguidos para averiguar de qué de qué manera se desarrollaban sus conflictos, cómo estos afectaban a sus sentimientos o estado de ánimo y, sobre todo, de qué manera podían repercutir los abrazos en este proceso.

Las conclusiones obtenidas a partir de estas entrevistas apuntan directamente a una correlación entre estas muestras de afecto y la mejora de la sensación de angustia derivada de un conflicto. Y es por ello que, a raíz de los resultados obtenidos, los investigadores avalan la hipótesis inicial de que los abrazos pueden entenderse como un mecanismo para “amortiguar” los cambios perjudiciales surgidos tras un conflicto.

De acuerdo con esta nueva investigación, recibir un abrazo el día del conflicto está asociado con una menor disminución de las emociones positivas y un menor aumento de las emociones negativas. Un efecto que podrían ser persistentes, ya que en este estudio se ha observado que el efecto de los abrazos consigue atenuar el estado de ánimo negativo incluso al día siguiente del conflicto. Es decir, un sencillo gesto que consigue sellar las emociones beneficiosas y, a su vez, atenuar las perjudiciales.

En este sentido, el estudio concluye que “los hallazgos sugieren que los abrazos pueden ser un método simple pero efectivo para brindar apoyo a hombres y mujeres que experimentan situaciones de angustia interpersonal“. Un resultado que, de acuerdo con los investigadores, puede tener importantes implicaciones en la resolución de conflictos y en la mejora de la salud física y mental de las personas implicadas.

La ciencia de un abrazo
Los beneficios de un abrazo han sido ampliamente estudiados desde diferentes puntos de vista. En el momento exacto en el que abrazamos a alguien, nuestro cuerpo libera oxitocina: una hormona que juega un papel clave en el desarrollo de sentimientos como el amor o el afecto. Paralelamente, también se liberan otras hormonas de la felicidad como la serotinina y la dopamina. Todo ello alcanza el torrente sanguíneo en cuestión de segundos, desencadenando una sensación de bienestar y, sobre todo, un conjunto de efectos beneficiosos para el propio organismo.

Según apuntan algunos estudios sobre los efectos fisiológicos de estos gestos de afecto, los abrazos estarían relacionados con una reducción de los sentimientos de tristeza y ansiedad, la disminución de la frecuencia cardíaca e incluso la mejora de la presión arterial.

Pero más allá de la felicidad y bienestar que se desprenden de un abrazo, este simple gesto también se relaciona con una mejora de los sentimientos negativos. Esto se debe a la disminución en la producción de hormonas características del estrés como es el caso del cortisol y la norepinefrina.