En Galicia, una de cada tres consultas en Atención Primaria ya es por problemas de salud mental. Sin embargo, no hay psicólogos en los ambulatorios. Los pacientes son atendidos por el médico de cabecera y solo los casos más graves son derivados al especialista, que tiene una lista de espera de entre tres y cuatro meses. Y, entretanto, la solución pasa por el tratamiento farmacológico.

El resultado es que el 15 por ciento de la población gallega toma tranquilizantes o sedantes, el mayor porcentaje de todo el Estado. Galicia también es la segunda comunidad con mayor consumo de antidepresivos (los toman el 9,5% de los gallegos). Estos son los argumentos que utiliza el Colegio Oficial de Psicología de Galicia para pedir al Servicio Gallego de Salud (Sergas) que incluya las consultas de psicología en la cartera de servicios de los centros de salud.

No solo aliviaría la carga de trabajo de los médicos de familia, sino que podrían prestar terapia a los pacientes con trastorno mental, lo que permitiría reducir “significativamente” las prescripciones de psicofármacos que, según defienden los psicólogos, no son la mejor solución a estos problemas.

“El tratamiento psicológico es igual de eficaz que la medicación a corto plazo y, a largo plazo, reduce las recaídas y evita tanto la cronificación como los efectos secundarios indeseados”, defiende el Colegio Oficial de Psicología, que acaba de publicar el Documento Marco de la Psicología Clínica en Atención Primaria, para reclamar la implantación de esta especialidad en los centros de salud, una medida que ya se está encaminada en otras comunidades como Madrid, Valencia, Asturias, Baleares, Aragón o Cataluña.

En Galicia el 12,5 por ciento de la población sufre ansiedad crónica y el 12 por ciento, depresión. Pero para tratar estos problemas hay que acudir a una Unidad de Salud Mental. La única presencia de psicólogos en los centros de salud es la de aquellos que están haciendo su rotación mientras se forman. Y esto solo ocurre en siete de los 406 ambulatorios de Galicia.

El Sergas cuenta con 91 psicólogos y hay otros 124 que están inscritos en las listas de contratación temporal. “Las plazas son claramente insuficientes”, denuncian. El ratio en Galicia es de 3,3 profesionales por cada 100.000 habitantes, por debajo de la media estatal de 4,3.

En este contexto, la mayor parte de las personas con algún problema mental son atendidas por médicos de familia. A esto se suma que en los últimos años, debido sobre todo al envejecimiento poblacional, se han incrementado las consultas en Atención Primaria.”Y los facultativos de cabecera, en la mayoría de los casos, no disponen de tiempo suficiente para tratar de manera alternativa a la farmacológica los trastornos mentales”, explica el Colegio de Psicología. Así, hay estudios que apuntan que un 26 por ciento de los pacientes son diagnosticados erróneamente con depresión y que, sin embargo, la mitad de los casos graves no son detectados en Atención Primaria.

La otra consecuencia es que se abusa de la medicación. Estos profesionales explican, de hecho, que la mayoría de los cuadros de ansiedad y depresión no tienen un origen “psicopatológico biológico” sino de carácter social, es decir, problemas de relación, dificultades para afrontar el estrés, el duelo… Es decir, “se medicalizan los problemas de la vida: pérdidas, frustaciones, decepciones, separaciones, conflictos, abusos, maltratos…”. El resultado es que hasta una cuarta parte de los pacientes que toman antidepresivos o tranquilizantes no padecen ningún trastorno. “Se ofrece terapia farmacológica a todo aquel que la pide, sin mayor discriminación”, advierten los psicólogos.

Y a pesar del aumento de la incidencia de trastornos mentales en la población, el Colegio denuncia que la Xunta no incluyó a los psicólogos en su Plan de Mejora de la Atención Primaria.