Investigadores han identificado biomarcadores basados ​​en la sangre y han desarrollado aplicaciones con cuestionarios que pueden ayudar a los médicos a identificar cuáles de sus pacientes femeninas en tratamiento por trastornos psiquiátricos están en mayor riesgo de tener ideas o comportamientos suicidas. El artículo llamado “Hacia la comprensión y predicción de tendencias suicidas en las mujeres: biomarcadores y la evaluación del riesgo clínico” fue publicado en la revista Molecular Psychiatry y continúa una investigación similar publicada en 2015 que identificaba biomarcadores basados ​​en la sangre  y cuestionarios que podrían predecir con precisión qué hombres eran más propensos a pensar en el suicidio e intentarlo. Aunque las mujeres tienen una menor tasa de finalización de suicidio que los hombres, ellas tienen una mayor tasa de intentos, señaló el investigador principal del estudio, Alexander B. Niculescu profesor de psiquiatría y neurología médica en la Escuela de Medicina de Indiana.

“Era importante determinar si los biomarcadores y los cuestionarios podrían utilizarse también para hacer predicciones entre las mujeres, y si tales ensayos se podían en su defecto ajustar para el género para ser más exactos,” dijo el Dr. Niculescu. Utilizaron por tanto métodos similares a los estudios anteriores y los investigadores evaluaron regularmente a 51 mujeres que habían sido diagnosticados con trastornos psiquiátricos como el trastorno bipolar, la depresión y la esquizofrenia y que abarcaban desde mujer con ausencia de pensamientos de suicidio a mujeres con altos niveles de pensamientos suicidas. En 12 pacientes con este tipo de oscilaciones, se llevaron a cabo análisis genómicos para identificar los genes cuya actividad fue significativamente diferente entre los dos estados.

A continuación los investigadores validaron los biomarcadores priorizados utilizando muestras de sangre de seis mujeres que se habían suicidado. Cincuenta de estos biomarcadores fueron validados. Aunque algunos correspondieron a los identificados en los estudios de pacientes de sexo masculino, otros difieren, como los que participan en los mecanismos relacionados con las respuestas del litio, y los genes implicados en los ritmos circadianos. Tales resultados plantean preguntas sobre la conveniencia de diversos enfoques de diagnóstico y tratamiento, dijo el doctor Niculescu. En combinación, los biomarcadores y los cuestionarios fueron capaces de predecir futuros casos de pensamientos suicidas con un 82% de precisión, y futuras hospitalizaciones asociadas al suicidio con un 78% de exactitud. Mientras que los biomarcadores y aplicaciones fueron eficaces en la predicción de las tendencias suicidas, el Dr. Niculescu advirtió que debido a que los sujetos en ambos estudios habían sido diagnosticados con enfermedades psiquiátricas, se desconoce cómo estos biomarcadores funcionarían en personas que no han sido diagnosticados con una enfermedad psiquiátrica.