A pesar del desarrollo que ha habido en los últimos años, tanto en el desarrollo de recursos asistenciales como de tratamientos para la enfermedad mental, todavía persiste en la sociedad e incluso en los profesionales sanitarios cierta reticencia a tratar a los enfermos mentales y a la enfermedad mental como una enfermedad más.

Esta situación estigmatizante para los enfermos mentales e incluso para los profesionales que trabajamos en este ámbito no viene bien y no es justa, porque ahora mismo las enfermedades mentales están en una situación desde el punto de vista técnico muy parecido al resto de la enfermedad y los objetivos terapéuticos que tienen los profesionales y que deben tener los enfermos que se enfrentan a este tipo de problemas es la recuperación.

El estigma que existe contra la enfermedad mental es una cosa contra la que hemos de luchar. Primero los afectados enfrentándose a la enfermedad con naturalidad y decisión, los profesionales haciendo todo lo que hay que hacer desde el punto de vista técnico y los familiares de enfermos mentales también enfrentándose a la enfermedad con la misma decisión que lo deben hacer los enfermos.