Dos de cada diez niños presentan riesgo de desarrollar un problema neurológico durante la infancia como una epilepsia, retraso mental, trastornos de aprendizaje y neuropsiquiátricos y trastornos del movimiento. Durante la jornada ‘Conectando el cerebro en crecimiento‘, que se celebró la pasada semana en Barcelona, expertos internacionales debatieron sobre los avances en estas enfermedades neuropediátricas. El experto en trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), Xavier Castellanos, remarcó que se está aprendiendo cómo funciona el cerebro y cómo lo hace el cerebro en desarrollo, y afirmó también que ninguno de los investigadores será “el nuevo Ramón y Cajal” sino que los avances surgirán de compartir datos.

La coordinadora de la Unidad de Neurometabolismo del Hospital Sant Joan de Déu y líder de este B·Debate, Àngels Garcia-Cazorla, afirmó que las enfermedades del cerebro en desarrollo no han sido históricamente estudiadas y no se han dedicado los mismos recursos que a las de adultos como el Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas. La inversión de recursos en investigación en enfermedades infantiles ha sido “discriminada”, y los pediatras se han centrado más en la cura que en la investigación, pero que ahora está cambiando porque “los niños son el futuro” agregó.

En la jornada se debatió las enfermedades neuropediátricas a partir de la conexión sináptica, que transfiere información al cerebro, y los expertos subrayan que cualquier interferencia puede desembocar en una patología neurológica y que un mismo error en la sinapsis puede manifestarse en una sintomalogía diferente. Así, enfermedades tan diferentes como el Parkinson y el TDAH comparten mecanismos similares en el cerebro, donde en las sinapsis existe un mal funcionamiento de la dopamina, o una misma mutación genética puede causar entre los miembros de una misma familia epilepsia en una persona y autismo en otra. Garcia-Cazorla aseguró que los investigadores se han acercado hasta ahora a las enfermedades neurológicas en base a su síntoma principal, pero que la neurociencia está creciendo muy rápido en los últimos años y se tendría que tender a identificar los mecanismos implicados en los síntomas, pero que todavía se está “lejos”.