El pescado bien podría llamarse el alimento para el cerebro, según un nuevo estudio que descubre que puede haber servido sin conocerlo como un antidepresivo dietético para miles de personas. Un equipo de investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Qingdao en China investigó el impacto potencial que una dieta de pescado podría tener sobre el riesgo de depresión en las personas. Los hallazgos, publicados en Journal of Epidemiology & Community Health, reveló la relación existente entre una dieta sin consumir pescado y los problemas de salud mental, tanto en hombres como en mujeres.

Para el metaanálisis, los investigadores recolectaron 26 estudios publicados entre 2001 y 2014 que incluyó a 150,278 participantes con el fin de analizar una muestra lo suficientemente grande como para determinar cómo el consumo de pescado de una persona estaba relacionada con los índices de depresión. Después de ver todos los resultados de los estudios seleccionados, 12 mostraron una “asociación significativa entre el consumo de pescado y la depresión“. En el estudio, los participantes que comían más pescado tuvieron un riesgo de un 17% menor de sufrir de depresión en comparación con los que comían una menor cantidad de pescado. Para los hombres existía un riesgo 20% menor de depresión, mientras que las mujeres tenían un riesgo de un 16% menor.

Esta no es la primera vez que una dieta rica en pescado se ha relacionado con el bienestar del cerebro. Según un reciente estudio publicado en Nature Communications, los jóvenes que se encontraban en situación de riesgo de esquizofrenia fueron capaces de prevenir la aparición de la enfermedad tomando aceite de pescado. Después de siete años, los investigadores encontraron que sólo el 10% de los que tomaron píldoras de aceite de pescado desarrolló esquizofrenia o un trastorno psiquiátrico relacionado frente al 40% de los que tomaron placebo que pasaron a desarrollar la enfermedad.

En otro estudio recién publicado, un equipo de científicos de la Universidad de California, San Francisco, redujo los factores de riesgo más comunes para el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer, un trastorno cerebral irreversible y progresivo conocido por destruir la memoria y las habilidades de pensamiento. Ellos determinaron los nueve factores de alto riesgo después de examinar 300 estudios y al hacerlo descubrieron también que la mejor manera de proteger el cerebro era comer sano. El equipo de investigación recomienda seguir la dieta mediterránea, rica en pescados grasos que están llenos de omega-3, como el salmón, las sardinas y las anchoas.

El poder de los peces todavía está bajo investigación hasta que los investigadores puedan entender definitivamente por la que juega un papel eficaz en el fomento y la protección del cerebro. Pero cuando se trata de la depresión, los investigadores creen que el omega-3 que contienen pueden alterar las membranas del cerebro y modificar la actividad de los neurotransmisores asociados con la depresión, como la dopamina y la serotonina. “El consumo de pescado puede ser beneficioso en la prevención primaria de la depresión”, escribieron los autores del estudio. “Se necesitan más estudios para investigar más a fondo si esta asociación varía según el tipo de pescado.”