Muchos de los trastornos del sueño tienen tratamientos específicos o intervenciones cuyo objetivo es curarlos completamente o minimizar la gravedad de los síntomas. Según expertos de la Cátedra de Investigación del Sueño de la Universidad de Granada, si estas intervenciones las aprendiéramos desde pequeños, nos ayudarían a prevenir algunos de los trastornos del sueño más comunes en la edad adulta como el insomnio.

Insomnio, piernas inquietas y terrores nocturnos son los trastornos más frecuentes en la infancia. “Enseñar a los niños a establecer rutinas de higiene de sueño, ejercicios de relajación o técnicas más específicas como ‘paradas de pensamientos’ son temas que se podrían impartir desde las escuelas a través de programas de prevención de trastornos del sueño, manifiesta el Dr. Alejandro Guillén Riquelme de la Cátedra de Investigación del Sueño de la UGR-Grupo. “Hay diversas intervenciones estandarizadas que se han aplicado con notable éxito en escolares de Estados Unidos. El objetivo es enseñar a niños y adolescentes la importancia del sueño y el descanso. Una metodología que podría ser extrapolable a las escuelas españolas.”

Estos programas suelen tener módulos iniciales donde, además de presentar la importancia de dormir bien, se explican las distintas fases del sueño y la función específica de reparación que tiene cada una de las fases. Además, se presentan las consecuencias de la falta de sueño con el fin de concienciar sobre su importancia. Junto a todo ello, se incluye una descripción sobre qué es el sueño normal con el fin de que los alumnos puedan autoevaluar si su sueño tiene notables desviaciones. En algunos casos se abordan y trabajan las ideas irracionales y los mitos que a menudo se tiene sobre el sueño para discutirlos en clase y que los alumnos puedan ver lo que sus compañeros opinan.

Rutinas y hábitos que favorecen (o no) el descanso
A continuación, se realiza una higiene del sueño adaptada, de tal forma que los alumnos aprendan cómo algunos alimentos, las cenas, el deporte, las rutinas, etc., pueden favorecer o dificultar el inicio del sueño o la calidad del mismo. Se dan una lista de cosas a evitar y a seguir. Esta sola intervención es la única en algunos de los programas existentes y resulta una de las más efectivas.

Técnicas de relajación. La respiración
Uno de los puntos estrella en este tipo de intervenciones grupales es la implementación de técnicas de relajación. La relajación de Jacobson o la diafragmática profunda son rápidas, fáciles de aplicar y se pueden realizar en dinámicas divertidas. Además, el incluir relajación con imaginación permite incluir escenas y situaciones que, además de relajar, logren captar la atención de los alumnos.

Técnicas más específicas de intervención del sueño
Por último, en aquellas intervenciones más largas y completas se pueden incluir sesiones de solución de problemas, de parada de pensamientos que producen ansiedad, de intención paradójica para el insomnio o de algunas otras técnicas más específicas para intervenir en el sueño.

La aplicación de estas técnicas va a facilitar un mejor descanso y una disminución de los trastornos del sueño en la edad adulta, con el consiguiente ahorro económico y social, y el malestar que esas personas sufrirían de padecer trastornos del sueño. Así pues, es interesante conocer que existen técnicas para prevenir la aparición de estos problemas en lugar de tratar los que ya han ocurrido, manifiesta el Dr. Guillén Riquelme.