Un equipo de científicos de la Universidad de California en Berkeley ha desarrollado una nueva técnica que nos podría llevar un paso más cerca de leer la mente. Se trata de un modulador holográfico cerebral, un dispositivo capaz de detectar y reproducir patrones fisiológicos de actividad cerebral que se corresponden con estados mentales. Todo ello gracias a la holografía, una técnica avanzada que permite seleccionar de forma tridimensional un grupo minúsculo de neuronas mediante un rayo de luz. El avance, publicado en la revista Nature Neuroscienceplantea la posibilidad de implantar sensaciones mediante la reproducción de unos patrones fisiológicos.

El cerebro humano cuenta con unas 80.000 millones de neuronas que, en su interacción, plasman nuestros estados mentales. Es decir, la actividad fisiológica del cerebro es el lenguaje en el que quedan escritas nuestras sensaciones, recuerdos y emociones. En el recién publicado estudio, el equipo de neurocientíficos norteamericanos propone utilizar la proyección holográfica en el cerebro para activar o suprimir grupos de neuronas a la vez, cientos de veces por segundo, copiando patrones reales de actividad cerebral para engañar al cerebro haciéndole pensar que ha sentido, visto o oído algo.

Este estudio nos lleva hacia un camino totalmente plausible, que es el de poder controlar la actividad cerebral. Pero hay que tener un espíritu científico puro y duro para creer eso. Es decir, hay que creer firmemente que todas nuestras emociones y sensaciones se pueden explicar a partir de la actividad fisiológica del cerebro”, explica Ignacio Morgado, catedrático de Psicobiología y director del Instituto de Neurociencias en la Universitat Autònoma de Barcelona.

Por ahora, el modulador holográfico cerebral ha sido probado en ratones. Según apuntan los investigadores, mediante técnicas de proyección holográfica ha sido posible reproducir patrones de actividad neuronal similares a un estímulo sensorial en el cerebro de los animales. El siguiente paso será entrenar a los roedores para que reaccionen ante la estimulación. Es decir, que si se les proyecta un estímulo olfativo, cambien su comportamiento para demostrar si, efectivamente, la reproducción de un patrón de actividad neuronal es interpretada como un estímulo en sí.

Esta nueva técnica, que por su espectacularidad parece que roce la ciencia ficción, aún se encuentra en una fase de desarrollo muy rudimentaria. “Ahora empieza la parte divertida”, explica Nicolas C. Pégard, investigador postdoctoral y líder del estudio. “Pasará algún tiempo antes de que haya alguna aplicación médica de esta técnica, pero en el mundo de la investigación comenzaremos a hacer nuevas preguntas de inmediato”. A la larga, se cree que este tipo de tecnología podría contribuir a reemplazar las sensaciones perdidas después una lesión neurológica o, por ejemplo, o controlar una prótesis.