A finales del pasado año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dijo que el trastorno por videojuegos ya era una enfermedad mental, oficialmente. Sin embargo, esta enfermedad hace referencia a cuando el gamer pierde el control y ve en estos una realidad alterna o los pone como su prioridad.

Posteriormente, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) dijo que no todos son adictivos, pues podrían tener aplicaciones educativas y para la salud.

De acuerdo con una investigación del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia del King’s College London y la Universidad de Roehampton publicada en la revista Translational Psychiatry, quienes tienen este padecimiento no siempre pueden controlarlo con medicamentos, así que siguen en busca de alguna alternativa para tratarla.

Fue así como dijeron que con los videojuegos podrían entrenar una parte de cerebro que está vinculada con las alucinaciones verbales.

El estudio requirió de doce pacientes que presentaron síntomas de esquizofrenia. Se les pidió que jugaran un videojuego mientras se les hacía un escaneo cerebral, usando sus propias estrategias mentales para mover un cohete computarizado. Cuando lo hicieron, disminuyeron las voces que escuchaban y éstas fueron mucho menos estresantes.

Por otro lado, el estudio se aplicó a una muestra muy pequeña, por lo que habría que esperar a que la ampliaran. Sin embargo, es un primer paso que arroja resultados preliminares que podrían volverse definitivos.