Las mujeres menores de 50 años que sufren esquizofrenia tienen un incremento de casi el doble de riesgo de padecer cáncer de mama, en comparación con aquellas mujeres de la misma sin la enfermedad, según una nueva investigación del Hospital de la Universidad Médica de China, Taichung en Taiwán. “Debido a que el cáncer de mama es más frecuente en mujeres con esquizofrenia que en la población general, nuestro estudio resalta la importancia de la detección adecuada de cáncer en esta población”, afirma la autora principal del estudio, la Dra. Chia Hung Kao. El estudio ha sido publicado en la revista Schizophrenia Research.

En el estudio se analizaron los datos de 29.641 mujeres a las que se les había diagnosticado esquizofrenia y estaban tomando antipsicóticos, y por otro lado los datos de 59282 mujeres que no tenían enfermedades mentales graves ni estaban recibiendo antipsicóticos. Después de ajustar los datos con respecto a diferentes factores que podían influir los resultados como la edad, ocupación, medicación y comorbilidad diversa, las pacientes con esquizofrenia tuvieron un riesgo global de padecer cáncer de mama, que fue superior al de las mujeres sin la enfermedad.

Al analizar el uso de antipsicóticos, los investigadores descubrieron un riesgo significativamente más alto de presentar cáncer de mama únicamente en las mujeres que tomaban una combinación de antipsicóticos de primera y segunda generación pero no hubo ningún incremento significativo en este riesgo cuando se utilizaron solos los antipsicóticos de primera o segunda generación. “El riesgo más alto en las pacientes tratadas con la combinación de fármacos puede deberse a que éstas tenían enfermedades mentales más graves”, manifestó la Dra. Kao. “Las pacientes que recibieron antipsicóticos de primera y segunda generación tienen mayor probabilidad de presentar más síntomas, así como un funcionamiento general, personal y laboral más deficiente”, informó la autora, añadiendo: “sería interesante conocer si las pacientes que reciben una combinación de antipsicóticos de primera y segunda generación tienen una salud física más deficiente, llevan estilos de vida menos saludables, o simplemente tienen menos capacidad para asumir un buen cuidado de sí mismas”.

La Dra. Kao también indicó que la prevalencia notificada del tratamiento combinado fluctúa de un 10% a un 45%. Algunos antipsicóticos, sobre todo de primera generación, están vinculados a concentraciones de prolactina más elevadas, debido a que bloquean los receptores de dopamina de tipo 2, de manera que los autores estratificaron a las pacientes por subgrupos, según los antipsicóticos con propiedades de incremento de la prolactina. Los investigadores descubrieron que las mujeres con esquizofrenia que estaban utilizando risperidona, paliperidona o amisulprida, fármacos que se han relacionado con un aumento de las concentraciones de prolactina, tenían más riesgo de padecer cáncer de mama, que aquellas que no presentaban el trastorno. Sin embargo, el riesgo no fue significativamente más alto en las mujeres que estuvieron recibiendo alguno de los otros antipsicóticos de segunda generación. Además, el riesgo de desarrollar cáncer de mama no fue mayor en las mujeres que tomaban antipsicóticos de segunda generación, que en las que tomaban antipsicóticos de primera generación.

La edad también se vinculó a un factor de riesgo de cáncer de mama en mujeres con esquizofrenia. Las pacientes con la enfermedad que tenían menos de 50 años mostraron un incremento del doble de riesgo de padecer cáncer de mama, en comparación con las mujeres del mismo grupo de edad que no tenían esquizofrenia. Los investigadores no encontraron diferencias en los riesgos de cáncer de mama entre las mujeres con o sin esquizofrenia que tenían 50 o más años de edad.

En las mujeres con esquizofrenia que estaban utilizando ansiolíticos o hipnóticos, el riesgo de cáncer de mama fue 1,9 tantos mayor que en las no mujeres sin la enfermedad, pero que también estaban tomando estos tipos de medicamentos. Los autores señalan que si bien el empleo de ansiolíticos o de hipnóticos no está directamente vinculado a un riesgo de desarrollar cáncer de mama, su uso se asocia a un aumento del riesgo de mortalidad, lo que podría ser indicativo de otros factores de riesgo para el cáncer de mama, entre ellos, toxicomanías o enfermedades mentales más graves. “En nuestro estudio también descubrimos que las mujeres con esquizofrenia, con y sin medicamentos antidepresivos, tuvieron un aumento en el riesgo de cáncer de mama en comparación con la cohorte sin esquizofrenia,” señalan los autores.

Se sabe que en las mujeres con esquizofrenia la prevalencia de factores de riesgo para cáncer de mama es más alta. Los factores de riesgo comprenden conductas relacionadas con un estilo de vida no saludable, obesidad, diabetes, y menos descendencia. Los autores señalan que debido a la naturaleza de la base de datos, no pudieron hacer el ajuste con respecto a algunos factores de riesgo, así como para tabaquismo o terapia de remplazo hormonal. “Si los medicamentos antipsicóticos desempeñan un papel en la presentación de cáncer de mama, sus efectos probablemente son leves en comparación con otros factores importantes de riesgo a los cuales son vulnerables las mujeres con el trastorno mental”, señaló la Dra. Kao. Un motivo por el cual la tasa de mortalidad es más alta en las mujeres con esquizofrenia, podría consistir en que estas pacientes no son evaluadas correctamente para cáncer de mama. En un estudio reciente, investigadores informaron que mujeres con trastorno esquizofrénico a menudo niegan que tienen cáncer y, por tanto, la enfermedad está más avanzada cuando se diagnostica. Además, estas pacientes pueden retrasar o rechazar el tratamiento.