El estigma que rodea las enfermedades mentales no sólo es un insulto hacia una cuarta parte de la población del mundo que sufren una o otra patología de este tipo sino que también puede impactar negativamente en la disposición de buscar ayuda del paciente y, por tanto, en su recuperación. Quizás la enfermedad mental más estigmatizada sea la esquizofrenia, una enfermedad devastadora que afecta a alrededor del 1 por ciento de la población. Se trata de una patología poco conocida en profundidad por la mayoría de las personas que se caracteriza por diferentes síntomas que incluyen delirios, alucinaciones, comportamiento social anormal, paranoia y alteraciones cognitivas.

El término esquizofrenia” se relaciona para muchas personas que no conocen la enfermedad con aspectos negativos como agresividad y violencia y con las perturbaciones propias que provocan las alucinaciones auditivas y visuales como asegura Brian Semple de la organización británica Rethink. “Por desgracia, todavía hay una gran cantidad de malentendidos en torno a la esquizofrenia,” aseguró al diario Medical News Today.

Por esta razón, el Dr. Jim van Os, psiquiatra del Centro Médico de la Universidad de Maastricht en los Países Bajos, está entre el creciente número de profesionales médicos que piden que se actualice la clasificación y denominación de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos como forma de reducir los prejuicios y las erróneas percepciones de la sociedad. En un artículo publicado en el British Medical Journal  el Dr. van Os argumenta que el término “esquizofrenia” puede asustar innecesariamente a los pacientes ya que su significado refiere a la mente como una enfermedad cerebral debilitante por lo que consideran que debe ser retirado de la Clasificación Internacional de Enfermedades, que ahora se está revisando, y del Manual diagnóstico y estadístico de los Trastornos mentales y sugiere que se sustituya con una etiqueta más neutral y actualizada, como “trastorno del espectro de la psicosis”.  

Tomado del griego que significa “dividir” y “mente”, el término esquizofrenia se remonta al periodo a finales de los siglos XIX e inicios del XX en que se daba un trato inhumano a los pacientes psicóticos en “manicomios”, y todavía conlleva para demasiada gente estas connotaciones tan desafortunadas. No se refiere a los síntomas reales de la enfermedad. “Si usted habla de depresión, entonces la gente entiende mejor esta enfermedad porque han podido experimentar en algún momento la sensación que en ocasiones todos padecemos algo de depresión” dijo el Dr.van Os. “Sin embargo, la esquizofrenia es un término bastante desconcertante que no tiene nada que ver con la psicosis en sí…”, añade.

En Japón y Corea del Sur ya han dejado de utilizar el término, con resultados positivos. Tras la sustitución de la esquizofrenia por un término con un descriptor con menos connotaciones negativas y más preciso (“síndrome de desregulación de integración”), los pacientes fueron más capaces de hacer frente a sus diagnósticos. También eran más propensos a buscar ayuda y eran menos propensos al suicidio, según un estudio publicado en la revista Psychological Medicine. “La entidad real que debemos estudiar y diagnosticar es la psicosis“, insiste el experto. 

Estas enfermedades se clasifican en diferentes categorías. Van Os también sostiene que las clasificaciones actuales no reconocen los puntos en común entre la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos, como el trastorno esquizoafectivo, el trastorno delirante , el trastorno bipolar con rasgos psicóticos y la depresión con características psicóticas. La esquizofrenia está separada de estas otras dolencias y puesta en una categoría de peor pronóstico en sí misma. En este caso, la selección de palabras es más que mera semántica. Van Os espera que el cambio de la forma en que hablamos acerca del trastorno ayude a disminuir el estigma al mismo tiempo y favorecer así la comprensión de la gente. 

En una respuesta al artículo de BMJ, el psiquiatra holandés Jan PL Leijten dijo que, tras las sugerencias de Van Os, ha tenido resultados positivos con sus pacientes. “En mi propia práctica clínica le digo a las personas con problemas psicóticos lo mismo que Jim van Os sugiere en este artículo” escribieron Leijten. “Se le da al paciente una perspectiva positiva y de esta forma se comprometen de mejor forma con el tratamiento necesario para su mejora”.