En 2011 se creó la Fundación Canis Majoris, una entidad reconocida en los círculos médicos por la extraordinaria labor que sus trabajadores y voluntarios llevan a cabo en terapias asistidas con animales para insuflar optimismo, cariño y afecto a personas con trastornos mentales en su día a día. Es un tratamiento terapéutico en el que el animal forma parte de un equipo de trabajo con el principal objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas que presentan algún tipo de diversidad funcional, así como su entorno social más próximo.

Tal y como señalan desde la Fundación, los últimos trabajos de investigación demuestran que este tipo de terapias, tanto para personas con discapacidad física como psíquica, son enormemente efectivas, dado que los perros desarrollan muchos niveles afectivos en el usuario. Son lúdicos, afectivos y están fielmente junto a su dueño durante toda su vida. Además, con su compañía, el perro favorece la creación de un nuevo tipo de lenguaje no verbal en el que el factor estimulador cobra una importancia esencial que convierten la terapia en un trabajo eficaz en todos los niveles”, comentan los especialistas de esta Fundación.

Desde la Fundación Canis Majoris se incide en que “el principal objetivo es la mejora a nivel físico, psíquico, social, emocional, lingüístico y/o cognitivo del usuario que se beneficia de ella. Y para una buena terapia asistida se debe colaborar con psicólogos, terapeutaseducadores caninos en el diseño de programas para obtener avances en el proceso de rehabilitación de los pacientes que estén recibiendo la ayuda de los animales. Y, por supuesto, se debe tener unos buenos perros, cariñosos y obedientes”.

También tiene un departamento menos conocido que tiene que ver con la investigación científica en neurociencia. En el marco académico, y con el apoyo de entidades como el Parque Científico de Madrid, la Fundación Canis Majoris está actualmente investigando diversas afecciones de enorme calado en nuestra sociedad, como la esquizofrenia. “Sabemos que la esquizofrenia afecta ya al 1% de la población mundial y que una de sus causas es genética”, explican los doctores Raúl Alelú, director, y Ariel Cariaga, investigador de postdoctorado en el Laboratorio de Neurociencia de las Enfermedades Mentales Elena Pessino. Ambos lideran un grupo de trabajo que realiza análisis epigenéticos de interneuronas talámicas en un cerebro, además de haber integrado principios de múltiples disciplinas, desde “la bilogía molecular hasta la física, pasando por la psicología”.

A través del Laboratorio Elena Pessino, estos investigadores realizan unas cuatro publicaciones científicas al año con las que esperan seguir contribuyendo al mejor conocimiento de esta enfermedad y sus posibles tratamientos. Incluida, por supuesto, la terapia con animales. Además, la fundación también cuenta con diversos acuerdos con la Universidad de Alcalá de Henares y becas de investigación que ayudan a otros científicos a ahondar en el trasfondo de los trastornos mentales.