Una revisión exhaustiva de los diferentes estudios de imágenes del cerebro ha reducido en dos las hipótesis principales sobre cuál es la neurobiología de la esquizofrenia resistente al tratamiento también conocida como esquizofrenia refractaria. “O bien la esquizofrenia resistente se puede entender mejor como una forma más grave de la esquizofrenia o bien considerar que tiene una fisiopatología fundamentalmente diferente“, asegura el Dr. Robert McCutcheon. Los hallazgos han sido publicados en la revista The Lancet Psychiatry.

“Nuestro análisis muestra argumentos para estas dos hipótesis. En algunas medidas como la reducción de la materia gris, los pacientes con esquizofrenia refractaria sí parecen mostrar anomalías más graves en comparación con los pacientes que responden al tratamiento. En otras medidas que examinan el funcionamiento neuroquímico, sin embargo, parece que puede ser diferentes procesos los que intervienen en los pacientes que responden  al tratamiento y en los pacientes resistentes“, explicó el Dr. McCutcheon.

Alrededor del 30% de los pacientes con esquizofrenia no responden adecuadamente a los antipsicóticos, y con frecuencia hay un retraso importante en la identificación de pacientes resistentes para ofrecerles el tratamiento óptimo consensuado que es la clozapina. “Hay una gran necesidad de identificar de forma temprana la resistencia al primer tratamiento. La investigación con neuroimagen tiene el potencial de ayudar en este objetivo” dijo el Dr. McCutcheon. Junto con otros dos profesionales revisaron 61 estudios de neuroimagen que examinaron pacientes con esquizofrenia resistentes al tratamiento y que evaluaron longitudinalmente los efectos del tratamiento con clozapina.

Los estudios estructurales muestran reducciones de la materia gris en los pacientes con esquizofrenia resistente al tratamiento, sobre todo en las regiones frontal y temporal, en comparación con los individuos de control sanos. Además también muestran una disminución en el metabolismo y la perfusión en las zonas frontales; la ampliación del cuerpo calloso posterior; interrupción de tractos de sustancia blanca, en particular en el cuerpo calloso; y aumento de la perfusión en los ganglios basales. Al comparar los pacientes resistentes a los pacientes que responden, “el hallazgo más replicado era una mayor reducción de la materia gris en pacientes resistentes, sobre todo en las áreas frontales”, indicaron los investigadores.

En cuanto a los estudios neuroquímicos los estudios sugieren que los pacientes con esquizofrenia resistente al tratamiento pueden tener un funcionamiento dopaminérgico diferente en comparación con los pacientes que responden. Los resultados de un estudio sugieren un marco “potencial genético en el que se podrían colocar categóricamente diferentes subtipos de esquizofrenia, y las diferencias categóricas en la función dopaminérgica y la función glutamatérgica podrían ser capaces de mostrar las diferencias en la respuesta al tratamiento. Por el contrario, otros estudios proporcionan apoyo a la hipótesis de la evolución de la enfermedad lo que demuestra que los pacientes con una mayor exposición a los factores de riesgo ambientales y genéticos son más propensos a ser resistentes al tratamiento.

En cuanto a la respuesta a la clozapina, la evidencia apunta a una reducción en la atrofia prefrontal en pacientes que responden comparados con los no respondedores y sugiere que la clozapina conduce a una reducción en el volumen del núcleo caudado provocando la mejoría de los pacuentes.