Se estima que un 30% de los pacientes con esquizofrenia demuestran resistencia al tratamiento – no responden a dosis suficientes de al menos dos medicamentos antipsicóticos – y por lo tanto requieren de otro tipo de antipsicótico diferente, la clozapina. “Los costes sociales y económicos de no haber diagnosticado previamente que tienen una esquizofrenia refractaria son altos, y la duración del tratamiento sin que funcione y la psicosis no tratada correctamente se asocia a resultados desfavorables a largo plazo”, escribió Theresa Wimberley, de la Universidad de Aarhus en Dinamarca. “La identificación de pacientes con alto riesgo de tener resistencia al tratamiento en el momento de diagnóstico de la esquizofrenia sería muy beneficioso para reducir al mínimo el retraso al tratamiento con clozapina”.

Los investigadores de esta Universidad realizaron un seguimiento a todos los adultos daneses con diagnóstico de esquizofrenia entre 1996 y 2006 desde el momento del diagnóstico. Los criterios para diagnosticar a una persona esquizofrenia resistente al tratamiento incluyó una receta médica u hospitalización con clozapina dentro de los 18 meses tras intentarlo con al menos dos antipsicóticos diferentes en monoterapia durante al menos 6 semanas cada uno. También estaban incluidos los pacientes que tomaron al menos dos antipsicóticos diferentes simultáneamente durante al menos 90 días. Entre los 8624 pacientes seguidos durante una media de 9 años, al 13% finalmente les prescribieron clozapina y el 44% de los pacientes recibió un tratamiento de polifarmacia durante al menos 90 días. Los investigadores evaluaron 16 posibles factores de riesgo para ser resistentes al tratamiento y lo publicaron en The Lancet Psychiatry.

Las personas con esquizofrenia refractaria eran ligeramente más propensos a ser más jóvenes en el momento del diagnóstico, tomar antidepresivos, y tener un nivel educativo inferior. Por otra parte, los que tienen un subtipo paranoide o un trastorno de personalidad comórbido eran un 24% más propensos a tener esquizofrenia resistente al tratamiento, aquellos que toman benzodiazepinas tuvieron un 22% más de probabilidades, y los que habían tenido un intento previo de suicidio tenían un 21% más de probabilidades. Los pacientes diagnosticados que requerían una hospitalización tenían el doble de probabilidades de tener esquizofrenia refractaria, y eran un 54% más propensos a demostrar resistencia al tratamiento de primera línea si pasaron más de 30 días en un hospital psiquiátrico durante el año previo al diagnóstico. Además el consumo de antipsicóticos antes de lo indicado aumenta el riesgo en un 51% de tener esquizofrenia resistente al tratamiento. Por contra, las personas que viven en una zona urbana parece tener un efecto protector: vivir en una zona rural o provincial aumenta el riesgo de esquizofrenia refractaria en un 38% y 44%, respectivamente.