El único equipo en España de Resonancia Magnética 3Teslas Magneton Prisma descubre lesiones cerebrales, generadoras de crisis epilépticas, que antes eran prácticamente invisibles. La jornada ‘Avances en Neuroimagen con resonancia magnética RM 3Teslas’ se celebró en el Hospital Ruber Internacional de Madrid y durante la misma, se pudo asistir a ponencias técnicas sobre conectividad cerebral, uso de PET/RM en patología neurológica, empleo de Resonancia Magnética (RM) en esclerosis múltiple y, muy especialmente, en epilepsia. El especialista en Neurorradiología de este Hospital, el doctor Juan Álvarez-Linera, relató su experiencia con esta tecnología para el diagnóstico y seguimiento de la epilepsia.

Con este equipo es posible, según el radiólogo, detectar lesiones cerebrales tan sutiles que no pueden apreciarse con la RM convencional. Por eso resulta especialmente úti para guiar la cirugía de forma precisa a la hora de eliminar lesiones cerebrales, generalmente congénitas, con lo que se pueden evitar las crisis epilépticas.

Álvarez-Linera detalló en declaraciones al portal Acta Sanitaria, que el equipo RM 3Teslas Magneton Prisma tiene como ventajas un imán más homogéneo, un sistema de radiofrecuencia muy potente y un sistema de antenas con múltiples canales de forma que es posible recoger la señal con mucha mayor exactitud. Sobre la nueva tecnología también afirmó que tiene una aplicabilidad muy grande en epilepsia, donde las lesiones son muchas veces muy pequeñas. Para ello permite hacer estudios funcionales de activación cerebral y tractografías.

Aspectos clave a la hora de tratar a los pacientes con epilepsia, actualmente diagnosticados como un uno por ciento de la población española. Para el 80% de ellos, la RM positiva que permite la cirugía, libera de crisis epilépticas a un 70% de pacientes. Sin embargo, cuando dicha RM es negativa, sólo se puede operar al 15% de los pacientes, de los cuales sólo el 40% queda libre de crisis.

En relación a las displasias de fondo de surco, el radiólogo clínico afirmó que son el caballo de batalla de la neuroimagen actual, tanto por su dificultad de detección como por su mejor pronóstico de curación. Estas lesiones, sobrevenidas en el desarrollo cerebral del individuo, son causa de epilepsia que no siempre se manifiestan en la edad pediátrica.