Un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Jena ha puesto de manifiesto una inesperada relación entre el tiempo atmosférico y el riesgo de sufrir ataques de epilepsia.  “A menudo se ha dicho que los pacientes perciben una conexión entre el tiempo y los ataques de epilepsia y que el riesgo de convulsiones parecía elevarse cuando el tiempo cambia”, asegura el Dr. Florian Rakers. Para el neurólogo del Hospital de la Universidad de Jena, que lleva a cabo investigaciones sobre la influencia de los factores ambientales en trastornos neurológicos agudos, esto proporcionó el impulso para un estudio retrospectivo a gran escala. Junto con sus colegas médicos y estadísticos de UKJ evaluó los registros de todos los pacientes Jena que habían sido ingresados 2003-2010 debido a un ataque epiléptico en el Hospital Universitario.

En el análisis de 604 pacientes ingresados en hospitales alemanes por convulsiones epilépticas sin causa conocida, se descubrió una correlación negativa casi lineal entre la presión atmosférica (PAt) y el riesgo de convulsiones. En la totalidad de esta población el riesgo aumentó un 14% por cada 10.7 hPa de reducción de PAt. El aumento fue del 36% en los pacientes con epilepsia menos severa tratados con una única medicación antiepiléptica antes del ingreso hospitalario. Una humedad relativa mayor del 79% aumentó el riesgo un 48% a los 3 días de la exposición, mientras que una temperatura ambiente superior a los 20C redujo el riesgo un 46%. Aunque esta última reducción fue observable en todos los subgrupos, fue mayor en los pacientes varones.

“Los resultados nos sorprendieron por su claridad – el riesgo de un ataque epiléptico aumentó al disminuir la presión del aire lo que determina el riesgo de epilepsia. Es mayor cuanto menor es la presión del aire”, asegura Matthias Schwab, director del estudio. Aunque la claridad de los hallazgos es manifiesta, se requieren estudios adicionales en otras regiones climáticas y cohortes antes de derivar recomendaciones clínicas. “Nuestro estudio confirma la relación observada por los pacientes entre los patrones climáticos y las convulsiones”, asegura Florian Rakers. “Sin embargo, antes de realizar recomendaciones clínicas que se pueden derivar de estos estudios, se necesitan más investigaciones en otros climas y que incluyan el área ambulatoria”.