Después de años de afirmaciones sobre sus beneficios, el cannabidiol (CBD), derivado del cannabis sin propiedades psicoactivas, redujo la frecuencia de convulsiones en un 39% de pacientes con síndrome de Dravet –una forma rara y grave de epilepsia– en el primer ensayo clínico aleatorio a gran escala realizado con este compuesto. Así lo muestra un estudio dirigido por investigadores del Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York y publicado en la revista The New England Journal of Medicine. Como explica Orrin Devinsky, director de la investigación, “el CBD no debe ser visto como una panacea para la epilepsia, pero para los pacientes con formas especialmente graves que no han respondido a numerosos medicamentos, nuestros resultados proporcionan la esperanza de que pronto podremos tener otra opción de tratamiento”.

En el estudio, 120 niños y adolescentes con síndrome de Dravet y edades comprendidas entre los 2 y los 18 años fueron seleccionados, de acuerdo a un criterio completamente aleatorio, a recibir 20 mg/kg de una formulación farmacéutica líquida de CBD denominada ‘Epidiolex’ o placebo junto con su tratamiento habitual durante 14 semanas. Se realizó un seguimiento de la frecuencia de las convulsiones durante un mes antes del estudio para tener lecturas basales y durante el curso del análisis. Los resultados mostraron que la frecuencia de convulsiones disminuyó en el grupo tratado con el CBD en un 39% –de una media de casi 12 convulsiones por mes antes del tratamiento a aproximadamente seis–. Además, las crisis epilépticas se detuvieron por completo en tres pacientes. Por su parte, en el grupo de placebo hubo una reducción del 13% en las convulsiones –de aproximadamente 15 crisis mensuales a 14–. La diferencia en el grado de reducción de convulsiones entre el grupo CDB y el grupo placebo fue estadísticamente significativa y clínicamente consistente.

Los efectos secundarios, experimentados por el 93,4% de los pacientes en el grupo con el CBD y en el 74,6% de los tratados con placebo, fueron generalmente de intensidad leve o moderada. Los más comunes en el grupo del CBD fueron los vómitos, la fatiga y la fiebre, y ocho de los participantes debieron dejar el tratamiento por causa de los efectos adversos. En futuras investigaciones se estudiará si la seguridad y la tolerabilidad podrían mejorarse y si puede mantenerse la eficacia del CBD a dosis más bajas. También se están llevando a cabo estudios a largo plazo con el CBD en el síndrome de Dravet, así como en otras formas de epilepsia resistentes a los tratamientos. Como concluye Orrin Devinsky, “todavía necesitamos más investigación, pero este nuevo ensayo proporciona más pruebas de las que hemos tenido sobre la efectividad del CBD como medicamento para la epilepsia resistente a los tratamientos”.