Tanto la ansiedad como la depresión, dos estados que habitualmente van de la mano, son muy comunes en los afectados por epilepsia, algo por lo demás habitual entre las personas con condiciones neurológicas crónicas. Pero, ¿hasta qué punto es común en estos pacientes? Esa es la pregunta que guió a un grupo de investigadores de la Universidad de Sydney, en Australia a realizar un estudio cuyos hallazgos han sido publicados en la revista Epilepsia.

“A menudo se piensa que la depresión es más común que la ansiedad en las personas con epilepsia. Nuestros resultados sugieren que en la práctica clínica, la depresión se diagnostica más a menudo que los trastornos de ansiedad. Sin embargo, en estudios que utilizan entrevistas, la depresión y la ansiedad eran igualmente comunes”, asegura la Dra. Louise Sharpe, una de las autoras del estudio.

El 20,2% de las personas con epilepsia padece de ansiedad y el 22,9% padece de depresión. A esa conclusión llegaron los autores después de analizar 27 estudios previos que hablaban de la prevalencia de ambas alteraciones en la población epiléptica. Entre las investigaciones previas analizadas había una gran variabilidad en cuanto a los resultados, en buena parte justificables por los métodos de investigación utilizados. Un dato llama la atención: no se encontró diferencias en la prevalencia de depresión o ansiedad en función de la severidad de la epilepsia. En las personas con una forma resistente a la medicación, al menos en este estudio, no parece que ambas alteraciones emocionales sean más comunes.

Investigaciones previas sí han hallado que formas más severas de epilepsia aumenta las posibilidades de padecer ansiedad y/o depresión. Y en algo coinciden este y otros estudios: los trastornos psicoemocionales no reciben la atención que merecen. Tanto los que padecen epilepsia como los profesionales que les atienden centran más su atención en las crisis y otros síntomas clásicos del mal, ignorando trastornos que también influyen en la ocurrencia de crisis y, definitivamente, en el bienestar de los afectados.