La depresión es uno de los trastornos mentales más comunes en la sociedad actual y muchas personas sufren, de forma más o menos manifiesta esta enfermedad. Un desequilibrio químico desciende los niveles de serotonina de nuestro cuerpo, provocándonos una tristeza prolongada en el tiempo. Afortunadamente el tratamiento que se utiliza para combatir la depresión tiene cada vez mejores resultados.

Hay ciertas personas que por su forma de ser son más propensas a padecerla. Las personas responsables, con baja autoestima, exigentes, perfeccionistas, con un elevado sentido del deber y de respeto, minuciosos, baja tolerancia al fracaso y con planteamientos vitales muy rígidos tienen un mayor riesgo de sufrir depresión. Dan mucha importancia al control por lo que les gusta saber lo que ocurre en cada momento. Adoran la rutina, detestan la improvisación o las sorpresas y sufren si sienten que no controlan algún aspecto de sus vidas.

La detección precoz es fundamental por lo que os ayudamos a reconocer fácilmente esta enfermedad para ponerle remedio a tiempo y comenzar cuanto antes a combatirla.

  1. Si una persona siente tristeza sin motivo aparente o justificado y no tiene ganas de hacer nada por falta de ilusión y motivación, podría estar desarrollando una depresión.
  2. Dejar de comer, dormir mal –o demasiado- y sentirse sin fuerzas pueden ser síntomas físicos indicativos de una depresión.
  3. El depresivo tiende a aislarse. No quiere relacionarse con nadie, deja de quedar con otras personas y de salir a la calle e incluso puede mostrarse malhumorado con los miembros de su familia y amigos.
  4. Si se padece una depresión al paciente le costará levantarse de la cama y se irá encontrando mejor según transcurre el día. La serotonina alcanza sus niveles más altos por las tardes, de ahí la mejoría.
  5. Si la gran parte de los pensamientos que se tienen son negativos y están relacionados con ideas de enfermedad o incluso la muerte también se puede estar padeciendo una depresión.
  6. El síntoma más evidente es el llanto. Si se llora sin motivo y después de llorar no se encuentra uno mejor, es posible que la depresión haya comenzado.
  7. Es frecuente que la depresión se acompañe de ansiedad, por lo que se pueden dar algunos síntomas de ésta como el nerviosismo, la agitación, la respiración acelerada y entrecortada…
  8. Otro síntoma es la anhedonía, incapacidad para obtener placer o disfrutar. La falta de interés en el sexo, la impotencia o frigidez y la ausencia de deseo son también muy reveladores.

La depresión no es una psicosis, es decir, no hay ruptura con la realidad y, por tanto, el enfermo es consciente de que lo está. Por eso es importante que uno se analice a sí mismo de manera objetiva y pueda prevenir la depresión o tratarla desde sus primeros estadios: eso incrementa exponencialmente las posibilidades de recuperación completa. Si tu personalidad responde a los rasgos descritos y has notado alguno de los síntomas que se han presentado, acude a un especialista. No todas las depresiones son iguales ni todos los síntomas son exclusivos de una depresión, pero en caso de verte afectado, la detección temprana es básica para la recuperación.