El consumo de cocaína en personas con depresión es una forma de automedicación contra los síntomas de la enfermedad, lo que puede complicar el cuadro depresivo al añadir un cuadro psicótico, con síntomas paranoides producidos por los efectos de esta sustancia, ha advertido el presidente de la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD), Miguel Casas, catedrático de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).

“Esta droga mejora muy rápidamente los síntomas, pero su efecto tiene una vida media muy corta, de unos 30 minutos, y la depresión es una enfermedad muy prolongada en el tiempo o, incluso, crónica, lo que desencadena una adicción y puede ocasionar un cuadro psicótico con síntomas paranoides producido por la cocaína que se añade al cuadro depresivo”, detalla el profesor.

El especialista destaca que los pacientes con depresión resistente, es decir, que no responden a los medicamentos y cuyo tratamiento fracasa, son los más vulnerables a recurrir a la automedicación o autorregulación con cocaína. “También hay personas con esquizofrenia que acuden a esta sustancia para que mejore su sintomatología negativa”, añade Casas.

Según recuerdan desde la SEPD, la prevalencia de la depresión entre la población con patología dual en los centros de tratamiento es de entre el 40 y el 60 por ciento. “No obstante, el reto es que los pacientes reconozcan los síntomas de la depresión como una enfermedad y acudan al especialista”, comentan.

“Muchos de ellos tienen un cuadro clínico de depresión, pero no lo saben y recurren al consumo de sustancias. La depresión es una patología que no se reconoce como tal y que se enmascara como mal humor o ansiedad“, apunta Casas. El presidente de la SEPD subraya que los tratamientos antidepresivos, bien pautados por los especialistas con la elección del fármaco adecuado, “duran en el tiempo y mejoran considerablemente la sintomatología de la depresión”.