Juhi Pandey, neuropsicóloga pediátrica del Centro para Investigación de Autismo en el Children’s Hospital de Filadelfia explica en el portal Medscape algunos de los comportamientos que las familias pueden identificar si sospechan que su niño pequeño pueda tener un trastorno del espectro autista (TEA). Estos síntomas y conductas pueden ser evaluados por los familiares como complemento a la atención médica que recibirán. Los médicos evalúan los signos evidentes del trastorno del espectro autista, que comprenden conductas tales como balanceos, giros y desinterés notorio en la participación social.

Investigaciones sobre la detección temprana y el diagnóstico del síndrome autista han demostrado que la evaluación de estas conductas se encamina no solo a una detección temprana, sino también al diagnóstico temprano y al acceso a una intervención oportuna, que tienen efectos muy importantes tanto para el desarrollo general en los trastornos del espectro autista. Cuando se habla sobre conductas tempranas la experta se refiere al grado de interacción social que el niño tiene con los padres, así como con otras personas, a través por ejemplo de balbuceos. ¿Cuánto balbuceo expresa el niño en el hogar? ¿Está iniciando el niño este balbuceo o lo están iniciando los padres? ¿Cambia el balbuceo cuando el niño conoce al cuidador, cuando está interesado en interactuar, o cuando algo despierta su interés? En cuanto al llanto: ¿el niño muestra distintos tipos de llanto para diferentes situaciones? ¿Se puede distinguir cuando el niño llora a causa de un pañal húmedo, en comparación a cuando desea que se inicie o se suspenda una actividad?

Otras conductas sutiles que pueden ser indicadores del trastorno incluyen las respuestas del niño, por ejemplo, qué reacciones tiene su cuerpo y su tronco ante la respuesta a estímulos tales como escuchar su nombre, lo cual es un indicador relevante de autismo a una mayor edad. Si el niño tiene control deficiente del tronco y no puede girar la cabeza o el cuerpo en respuesta a sonidos, o no se interesa en esos sonidos, es necesario evaluar esta situación en una etapa temprana. Otra conducta importante es el interés del niño por alcanzar objetos. ¿El niño está tratando de alcanzar algo o comenzando a apuntar o a gruñir cuando quiere algo? Con el tiempo podemos preguntar a los padres si el niño tiene tal conducta para objetos específicos (lo cual podría indicar interés o conductas repetitivas más adelante) o si el niño está interesado en las cosas en general. Para hacer esto no necesitamos evaluar la peor ni la mejor experiencia que el niño ha tenido, sino su comportamiento en general, lo cual se logra manteniendo estos registros con las familias.

Se debe considerar llevar a cabo la detección sistemática del desarrollo desde una edad muy temprana, casi desde el nacimiento, y efectuar detecciones específicas del autismo a determinadas edades. La American Academy of Pediatrics de Estados Unidos recomienda que a los 18 y 24 meses se comience a efectuar detecciones sistemática específica del autismo, de manera que se pueda conversar con los padres y utilizar datos sistemáticos para preguntarnos si un niño podría llegar a presentar esta patología

Estas detecciones son útiles para determinar si es conveniente que el niño acuda a un especialista, ya que son ellos los más capacitados para establecer un diagnóstico. Es necesario según esta experta concienciar a los padres y a los pediatras sobre la importancia de efectuar una detección del desarrollo desde una edad muy temprana. De igual manera, pensar en las claves sutiles mencionadas de la interacción social como otro objetivo que deseamos que los niños alcancen, y evaluar estas conductas de la misma forma que lo hacemos con el desarrollo del lenguaje y la capacidad motriz.