Luego de comprobar que los niveles de estrés de los estadounidenses han escalado de manera muy pronunciada durante el último año, una nueva investigación asegura que los millennials son la generación que sufre de más ansiedad.

La Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA, por sus siglas en inglés) realizó una encuesta con más de 1.000 adultos en Estados Unidos y halló que, el año pasado, la sensación de ansiedad aumentó más entre los baby boomers (entre 57 y 72 años de edad) respecto de la Generación X (38 a 53 años) y los millennials (20 a 37 años). Sin embargo, los millennials resultaron ser los más ansiosos, en términos generales.

La encuesta no profundizó en las causas de la ansiedad. No obstante, es la evidencia más reciente que apunta a que los millennials están peor que sus progenitores. Las tasas de empleo de los millennials son más bajas, están endeudados con préstamos estudiantiles más altos, y tienen menos probabilidades de adquirir una casa que las generaciones precedentes a la misma edad.

Se pidió a los participantes que respondieran preguntas referentes al efecto de la salud, la seguridad, las finanzas, las relaciones y la política en su salud mental. APA utiliza la información resultante para compilar su clasificación anual sobre ansiedad nacional, para lo cual determina la puntuación promedio en una escala de cero a 100. El año pasado, dicha puntuación aumentó cinco puntos (a 51), cuando 39% de los encuestados manifestó experimentar más ansiedad.

La encuesta reveló que las mujeres se sentían más ansiosas que los hombres, e informaron de un incremento mayor en la ansiedad. Por otra parte, las personas de color obtuvieron, en promedio, 11 puntos más en la escala de ansiedad que los individuos caucásicos.

La investigación halló que los estadounidenses manifestaron mayor ansiedad en los cinco criterios contemplados en la encuesta, aunque la capacidad para pagar las cuentas fue lo que causó más estrés. Casi tres cuartas partes de las mujeres y de los millennials, y casi cuatro de cada cinco encuestados hispanos manifestaron sentirse algo o extremadamente ansiosos por el pago de sus cuentas. Entre tanto, los estadounidenses, en general, dijeron sentirse menos preocupados por la política y sus relaciones respecto del año pasado.

La encuesta también proporcionó una idea de la manera como los estadounidenses perciben la enfermedad mental y el estigma asociado. A pesar de que la mitad de los participantes afirmó que había disminuido el estigma hacia las personas con trastornos mentales, confesaron que no votarían por un candidato para un cargo público que hubiera sido diagnosticado con una enfermedad mental, aun cuando hubiera recibido tratamiento.

Hasta 86 por ciento manifestó la opinión de que la salud mental de una persona impacta en su salud física -cifra que representa un incremento de 80 por ciento respecto del año anterior-, mientras que tres cuartas partes dijeron que creían que una enfermedad mental no tratada tiene un impacto negativo importante en la economía de Estados Unidos.

La Dra. Anita Everett, presidenta de APA, dijo en una declaración: “Esta encuesta demuestra que los adultos estadounidenses se sienten cada vez más ansiosos, sobre todo en lo tocante a la salud, la seguridad y las finanzas. El estrés y la ansiedad crecientes pueden impactar de manera significativa en muchos aspectos de la vida de las personas, incluida su salud mental, y pueden afectar a las familias”.

“Esto pone de relieve la necesidad de ayudar a reducir los efectos del estrés con ejercicio regular, relajación, una dieta saludable y dedicando tiempo a la familia y los amigos”.