Sufrir obesidad podría incrementar la posibilidad de comenzar a fumar o aumentar el número de cigarrillos diarios que consume un fumador, según un estudio publicado en el «British Medical Journal». Un equipo de investigadores de Francia y Reino Unido ha intentado determinar si los marcadores genéticos asociados con la obesidad tiene un impacto directo o casual en el comportamiento y los hábitos de los fumadores.

La investigación, llevaba a cabo por el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer, organismo perteneciente a la Organización Mundial de la Salud (OMS), proporciona nuevas evidencias que respaldan la hipótesis de que el incremento de peso podría ser la causa de que una persona fume más. Los datos afectan de la misma manera a hombres y a las mujeres. Han sido analizados tres factores entre las personas fumadoras: sus hábitos pasados y actuales como fumador, el número de cigarrillos que fuma al día y la edad a la que comenzó a fumar. La media de los participantes es de 58 años.

«Basándonos en los indicadores de obesidad, este estudio nos permite entender mejor la compleja relación entre el sobrepeso y los hábitos relacionados con el tabaco. Algunos de los factores que influyen son la edad a la que se comienza a fumar y la intensidad con la que se hace, así como el impacto en el peso una vez que se deja de fumar», ha comentado el doctor Paul Brennan, uno de los autores del artículo. «El estudio también apunta que una relación entre el índice de masa corporal y la exposición al tabaco puede originarse en un lugar común biológico de comportamientos de adicción, tal como la adicción a la nicotina».

La diferencia con estudios previos que evaluaban la relación entre entre el peso y los hábitos de fumador de una persona, es que esta investigación está basada en diferentes indicadores de obesidad (tales como el índice de masa corporal o el diámetro de la cintura). Estos han sido proporcionados por la base de datos de Reino Unido «Biobank», utilizando los datos genéticos de cerca de 450.000 participantes, así como por el consorcio de Tanaco y Genética (TAG). Se ha empleando una técnica denominada Mendelian randomisation (aleatorización mendiliana).

Es bien conocido que los fumadores suelen tener menos masa corporal de media que un no fumador, pero que tienden a ganar peso una vez dejan de fumar. Aun así, los fumadores habituales tienden a ganar más peso que las personas que fuman menos. Esto podría estar relacionado con otros factores de vida, como una inactividad física y una dieta poco saludable, pero también es posible que la obesidad pueda influir en la cantidad de cigarros que fuma una persona.

«Prevenir el consumo de tabaco es clave para reducir enfermedades como el cáncer y otros trastornos crónicos, tales como las enfermedades cardiovasculares o la diabetes», ha explicado el director del IARC, el doctor Christopher Wild y ha añadido: «La obesidad es también una de las causas enfermedades que se pueden prevenir con más facilidad. Estos nuevos resultados nos proporcionan intrigantes ideas de los potenciales beneficios de hablar de estos factores de riesgo con medidas que combinen las estrategias de control del peso y de control del consumo de tabaco».