El trastorno bipolar es una enfermedad que afecta a los mecanismos que regulan el estado de ánimo.

Se caracteriza por periodos alternantes en los que la persona se siente hiperactiva, irritable, con plena disposición de su energía, y puede aparecer euforia y ansiedad.

Pero hay fases de todo lo contrario: la persona está decaída, fatigada, desesperanzada, triste, con problemas para dormir… Es lo que conocemos por “depresión”.

Trastorno Bipolar

El trastorno bipolar está causado por una disfunción en los mecanismos del sistema límbico, el llamado “cerebro emocional”, que es el que regula las emociones y consigue que sean estables, regulables y coherentes con lo que nos sucede.

En el caso del trastorno bipolar, las emociones fluctúan de un modo autónomo, sin obedecer a causa ninguna. Puede ser una enfermedad grave con episodios de importancia y a veces requiere ingreso; es crónica, se padece por vida, y no es curable…

Lo que no quiere decir que no sea tratable, y en la actualidad los tratamientos permiten que la mayoría de personas puedan llevar una vida relativamente normal, ser funcionales y conseguir los éxitos que se habían trazado.

Algunos pintores destacados –caso de Van Gogh o Pollock-, músicos –Schumman, Berlin o Charles Mingus-, escritores –Herman Hesse, Virgina Wolf o Victor Hugo- o políticos como  Sir Winston Churchill– padecían un trastorno bipolar, enfermedad que muy a menudo ha sido vinculada a la genialidad.

A pesar de ello, el trastorno bipolar es, según datos de la Organización Mundial de la Salud, la sexta causa de discapacidad en el mundo. Implica un importantísimo gasto sociosanitario.

En general se puede entender el trastorno bipolar como la persistencia en el tiempo de los cambios de humor propios del ser humano, y por la intensidad de las oscilaciones entre los puntos álgidos de felicidad o por el contrario de los momentos más depresivos.