La Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada del Departamento de Defensa (DARPA) de Estados Unidos está financiando a dos equipos que están ejecutando ensayos preliminares de implantes cerebrales que utilizan algoritmos especializados para detectar patrones relacionados con los trastornos del estado de ánimo. Estos dispositivos pueden emitir pulsos eléctricos que supuestamente pueden sacudir el cerebro a un estado más saludable.

La investigación sobre estos implantes cerebrales de circuito cerrado se presentó en una reunión de la Society for Neuroscience celebrada en Washington, DC. Hay esperanzas de que la tecnología pueda proporcionar una nueva forma de tratar enfermedades mentales que vaya más allá de las capacidades de las terapias actualmente disponibles.

El uso de implantes cerebrales para administrar impulsos eléctricos se conoce como estimulación cerebral profunda, y ya se usa para tratar dolencias como la enfermedad de Parkinson. Sin embargo, aunque ha habido alguna evidencia que sugiere que la estimulación constante de regiones específicas del cerebro podría ayudar con la depresión crónica, un estudio importante no observó mejoría después de que 90 sujetos recibieron tratamiento durante un año.

Estos nuevos proyectos difieren de los intentos anteriores en que los implantes estaban especialmente diseñados para combatir las enfermedades mentales, y se activan solo cuando son necesarios. La idea es estimular el cerebro de forma intermitente, en lugar de estimularlo constantemente.

Enfermería neurólogica

Si bien el objetivo final de esta investigación es desarrollar nuevos tratamientos para enfermedades como la depresión y el trastorno por estrés postraumático, el grupo de investigación con sede en la Universidad del Sur de California trabaja actualmente con personas que sufren de epilepsia. Los electrodos implantados se utilizan para rastrear la actividad cerebral relacionada con el estado de ánimo con el fin de desarrollar algoritmos que puedan observar patrones.

Mientras tanto, el grupo de investigación del Hospital General de Massachusetts está mapeando la actividad cerebral asociada con comportamientos vinculados a múltiples trastornos diferentes, como problemas relacionados con la concentración o la empatía. Estos investigadores están trabajando en un conjunto de algoritmos que pueden aplicar un pulso cuando el cerebro se distrae de una tarea en particular, como identificar la emoción presentada en una cara.

Este estudio ya ha establecido que los impulsos eléctricos pueden ayudar al rendimiento en tales tareas cuando se aplican a las áreas del cerebro responsables de la toma de decisiones y las emociones. El equipo también fue capaz de mapear la actividad cerebral asociada con el fracaso o la desaceleración en una tarea cuando estaba distraído, encontrando que la estimulación podría revertir el proceso. El siguiente paso en esta investigación es probar algoritmos que detectan ciertos patrones que desencadenan la necesidad de estimulación.

Tratamientos a largo plazo

La estimulación de lazo cerrado tiene un gran potencial cuando se trata de aplicar un tratamiento a largo plazo, pero requerirá un gran ajuste para obtener los mejores resultados. Por ejemplo, las partes estimulantes del cerebro asociadas con el estado de ánimo pueden tener el efecto involuntario de producir una felicidad exagerada que ahoga todos los demás sentimientos.

Esta investigación es parte de un conjunto de preocupaciones éticas que formarán el desarrollo continuo de esta tecnología. Implantes como estos podrían ofrecer información en tiempo real sobre las emociones y estados de ánimo de alguien, y ser capaz de manipular esos sentimientos conlleva ciertas obligaciones morales. Esta investigación tiene la capacidad de hacer algo realmente bueno, pero es importante que se desarrolle éticamente, teniendo en cuenta estos aspectos.