Una investigación desarrollada por científicos del Instituto de Salud e Investigación Médica de Illawarra en Nueva Gales del Sur (Australia) abre el camino para un nuevo tratamiento de la esquizofrenia, mediante el efecto de un compuesto del cannabis que ha resultado ser eficaz en un experimento con modelos animales. El estudio sugiere que el compuesto puede mejorar el deterioro cognitivo específico de la esquizofrenia, sin ninguno de los efectos secundarios que provocan los fármacos actuales.

La medicación actualmente disponible es capaz de tratar los síntomas positivos de la enfermedad (positivos = síntomas que no aparecen en individuos sanos), como las alucinaciones y los delirios, pero es bastante menos eficaz a la hora de tratar los síntomas cognitivos y negativos (negativos = interrupción del comportamiento normal del individuo) como la reducción del habla o la disminución de la interacción social.  Los investigadores analizaron el potencial de un compuesto de cannabis llamado cannabidiol (principal componente de la planta de cannabis) para tratar los síntomas más problemáticos de la esquizofrenia. Primero revisaron 27 estudios anteriores: “De esta revisión, encontramos que  así como trastornos neurológicos y neuroinflamatorios”, explica Katrina Green a la revista Nature.

Con estos datos, los expertos examinaron si el cannabidiol podría reducir el deterioro cognitivo en un experimento con roedores, inyectándoles 10 miligramos por kilogramo de cannabidiol durante 3 semanas. Probaron la cognición de las ratas y la memoria de trabajo mediante la alternancia recompensada en pruebas de laberinto en forma de T y prueba de reconocimiento de objetos. Además, probaron su sociabilidad usando una prueba de interacción social.

Encontramos que el cannabidiol fue capaz de restaurar el reconocimiento y la memoria de trabajo, así como el comportamiento social a niveles normales. Estos resultados son interesantes porque sugieren que el cannabidiol puede ser capaz de tratar algunos de los síntomas de la esquizofrenia que son aparentemente resistentes a los medicamentos existentes. Además, el tratamiento no alteró el peso corporal ni la ingesta de alimentos, que son efectos secundarios comunes del tratamiento con fármacos antipsicóticos “, aclara Ashleigh Osborne, coautora del trabajo. Aunque los resultados son alentadores, los científicos señalan que son necesarias más pruebas para ver si este compuesto tiene el mismo efecto terapéutico en los seres humanos.