La depresión ha dado el pistoletazo de salida a la nueva temporada de Salvados. De esta manera, Jordi Évole ha regresado a laSexta con un primera entrega bautizada como Uno de cada cinco. Recordemos que la temática no se conoció hasta la misma noche de emisión del programa. “No queremos decirlo porque precisamente creemos que es un tema que se oculta tanto socialmente que la mejor forma de promocionarlo es también ocultándolo”, afirmaba Jordi Évole en La Vanguardia.

La depresión, una enfermedad mental que afecta “alrededor de 2,5 millones de personas en España“, según ha indicado el doctor Enric Álvarez, ha roto las barreras del tabú en el programa de Producciones de Barrio, poniendo de manifiesto testimonios tan duros como sencillos en su entendimiento a pesar de que “con la depresión se ha vulgarizado el término“.

Georgina, el conocido músico Iván Ferreiro y Noelia explicaban una realidad poco visible: “al final no aguantas, tu cuerpo, tu cabeza no aguanta“, “mis hijos creían que yo era más viejo que su abuelo”, “No había nadie dentro de mí” o, “es el estado más próximo a la muerte” eran las definiciones de los protagonistas del programa, lamentándose: “Hemos avanzado mucho en el tratamiento de otras enfermedades, pero no de esta“.

El estigma de la depresión

Cada uno de los entrevistados comentaba en la relajada conversación situaciones de la vida cotidiana que no son tan simples para una persona que sufre esta enfermedad mental. Desde su manera a la hora de relacionarse con su entorno hasta los momentos más delicados de su proceso, cada uno de ellos visibiliza el problema. Noelia contaba incluso como la enfermedad la marcaba hasta en la hora de encontrar una pareja, llevando a la audiencia así a su momento más duro: “No quiero que seas la madre de mis hijos porque las enfermedades mentales son hereditarias“, relataba que le llegaron a decir, y reconocía, “me dolió mucho más que un intento de suicidio“.

Por su parte, Georgina comentaba: “Con la medicación hay un estigma que nunca se lo exigirías a nadie que tuviese un problema físico, pero como es salud mental…”. Entre ellos estaba Carmen, hija de una víctima de la depresión, que explicaba cómo entendía ella lo que había terminado en un suicidio: “A mi madre le mató su enfermedad, no se suicidó, murió por suicidio“, y tras reconocer que pasó por varias fases antes de comprender la magnitud del auténtico problema, concluía que al igual que otras personas mueren por cáncer, a su madre “fue su enfermedad la que la venció. Estoy triste porque ha fallecido no por lo que ha sido“.

Cada uno de los presentes representaba una patología diferente, como el hecho de vivir una misma enfermedad en dispares situaciones, siendo igual de distinto el modo en el que los recursos son accesibles para todos aquellos que sufren por la depresión. “Si la pregunta es si hay tratamientos para curar la depresión la respuesta es sí. Si la pregunta es si esos tratamientos son accesibles para todos los que lo necesitan, lamentablemente, la respuesta es no“. No obstante, la catedrática en psicopatología Rosa Baños apostillaba: “La ratio de psiquiatras y psicólogos por habitante de España es de las peores de Europa“.

Como sorpresa final, el programa desvelaba el porqué de su título, elegido por los propios protagonistas del formato. Mientras Évole preguntaba por cómo publicitar o recomendar el reportaje sin que nadie se echase atrás por esa controversia que representa la depresión, los protagonistas se mostraban contundentes: “1 de cada 5 es una realidad“.