Cerca del 9 % de las mujeres que acude a pedir tratamiento por alguna adicción lo hace por el consumo excesivo de tranquilizantes, y suelen ser mayores de 50 años que entran en crisis y, por falta de una asistencia social, terminan dependiendo de este tipo de sustancias. Adictos a sustancias como las pastillas o jóvenes policonsumidores que toma alcohol junto a otras sustancias estupefacientes son los perfiles más habituales de los atendidas por la Unión de Asociaciones y Entidades de Atención al Drogodependiente (UNAD), en unos tratamientos en los que la heroína “queda como algo residual” y el consumo de cocaína “está frenándose”.

“Se está produciendo un fenómeno en este país, las drogas vinieron para quedarse y hay que aprender a vivir con ellas”, ha asegurado a lo periodistas Luciano Poyato, presidente de la UNAD, entidad que hoy y mañana celebra en Valencia el seminario “La co-responsabilidad en las políticas de drogas. Volviendo al diálogo social”. Poyato ha señalado que en las más de 260 entidades que la UNAD tiene repartidas por España, en las que se desarrollan anualmente más de 2.000 programas que benefician a cerca de 1.200.000 personas, se trata tanto a gente desestructurada y dependiente de sustancias peligrosas como a las nuevas formas de consumo.

A su juicio, el alcohol es “ahora mismo el primer problema de salud pública de este país, por encima de otro tipo de enfermedades y de adicciones”. “Estamos tratando a gente con muchos problemas de alcohol, en edades muy prematuras, y últimamente aparece el fenómeno de las adicciones sin sustancia, relacionadas con la ludopatía”, ha señalado Poyato. Ha destacado que hay una población femenina mayor de 50 años que está demandando tratamiento por su adicción a las benzodiacepinas. “Son mujeres que empiezan a entrar en crisis y por falta de una asistencia social abusan de recetas para dormir o descansar y terminan dependiendo de estas sustancias”, ha indicado.

Por su parte, el Delegado del Gobierno del Plan Nacional Sobre Drogas, Francisco de Asis Babin, ha destacado que en la última encuesta sobre el consumo de sustancias en estudiantes de enseñanzas secundarias se observa una disminución “en prácticamente todas las sustancias”. El consumo de cocaína entre adolescentes ha descendido más de un 60 % en los últimos de diez años y un 30 % la de cannabis, sustancia a la que han “declarado la guerra” porque a su juicio “se banaliza muchísimo en torno a su consumo y se vende como si fuera la panacea que lo cura todo”.

De Asis ha señalado que cualquier problema de abuso de sustancias en la mujer, como tranquilizantes u otro tipo de medicamentos, debe tener una respuesta especializada, y ha destacado que la mujer sufre una doble penalización por parte de la sociedad en relación al varón. “Primero porque arrastra todos los problemas del consumo y segundo, porque la sociedad es menos tolerante con la mujer, a la que le adjudica un papel de cuidados”, ha señalado el delegado del Gobierno del Plan Nacional sobre Drogas.