La idea de que las personas en edad avanzada ya no consumen drogas es errónea ya que “a pesar de que no hay un registro de la incidencia de la patología dual en ancianos, sí que hay constancia de que en edad avanzada existen adicciones asociadas a las demencias, al deterioro cognitivo o a trastornos afectivos o de ansiedad“, asegura el vicepresidente de la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD), Carlos Roncero. Una de las circunstancias asociadas a las personas mayores es que su detección y diagnóstico es más complejo ya que, en muchas ocasiones, pasa desapercibido. Sin embargo, “una vez que se realiza un buen diagnóstico diferencial en estos pacientes y se les ofrece un tratamiento adecuado, realmente el éxito es superior al de los más jóvenes”, ha asegurado el doctor en el marco de las ‘XVIII Jornadas Nacionales de Patología Dual’.

Tal y cómo indican los expertos, las alteraciones mejoran cuando se disminuye el consumo de drogas y la recuperación es mas rápida. No obstante, las sustancias consumidas son distintas a la de los jóvenes y suelen ser las benzodiacepinas, los opioides analgésicos y el alcohol. “También existe, aunque en menor medida, el consumo de cannabis o cocaína que suele realizarse en el entorno familiar y no solo con amigos”, ha indicado el doctor. Por un lado, uno de los perfiles es la persona mayor, adicta de larga evolución, que gracias a los avances de la medicina ha logrado sobrevivir pero que sigue, a pesar de la edad, presentando adicciones de hace 20 o 30 años. Por otro, “también tratamos a aquellas personas que han sido consumidores de manera irregular o puntual, pero que por circunstancias asociadas con la edad, como la jubilación, la pérdida de personas queridas, enfermedades o sintomatología depresiva, provocan que se incremente o se comience a consumir sustancias, desembocando en un problema de adicción”, asegura.

“La patología dual en personas mayores está poco estudiada por los profesionales médicos y es necesario conseguir sensibilizarles para que diagnostiquen de manera correcta y se pueda conseguir un mejor abordaje”, ha insistido el doctor. Es fundamental tener en cuenta los aspectos diferenciales de cada paciente, la comorbilidad y hacer una buena evaluación de los consumos de diversas sustancias, legales o ilegales. Respecto a las circunstancias del paciente, el doctor hace hincapié en que “el entorno del paciente sí que es conocedor de que ingiere alcohol o fuma tabaco o cannabis, pero no tienen conciencia de cuánto y cómo lo consumen; es clave que los familiares tomen conciencia de que esta realidad existe y que, en muchas ocasiones, por pudor o por vergüenza se esconden y no se diagnostican”. Tanto los profesionales como los familiares y pacientes pueden tener ideas erróneas sobre la conducta adictiva y su relación con otras enfermedades mentales y, por ello, durante las jornadas los afectados han podido explicar las consecuencias del desconocimiento social que existe hacia estos trastornos. El estigma afecta a todos y el problema radica en la falta de información científica y desconocimiento.